Luis Ventoso

«Lo único pasmoso es que en el PSOE no echen a patadas a Pedro Sánchez»

"Lo único pasmoso es que en el PSOE no echen a patadas a Pedro Sánchez"
Luis Ventoso, Director Adjunto ABC.

Luis Ventoso asegura que a Pedro Sánchez su estancia en el chiringuito no le ha servido de acicate para ser más reflexivo, más tolerante, políticamente hablando:

El blanco y bonito Mojácar, allá en el Levante almeriense, en realidad son dos pueblos: el clásico y guapetón, encaramado en el monte, y el playero, más abigarrado. En Mojácar saben bien lo que es ir de incógnito, pues dicen que así fue como nació allí Walt Disney, en el parto secreto de una lavandera hermosa liada con un médico. La leyenda urbana detalla que la mujer, Isabel Zamora, emigró de inmediato a Chicago, donde tenía un hermano, y entregó el bebé a los bondadosos Elías y Flora Disney, padres ya de tres hijos.

Walter Elías Disney (Walt) sería en realidad José Guirao Zamora. La verdad es que revisando fotos, el viejo Walt, con su mirada pilla y su bigotillo de casino, gasta aire de español. Esperemos que cuando salga de su hibernación, que es la otra leyenda que lo rodea, el padre de Pluto nos aclare el enigma de sus orígenes andaluces.

Precisa que:

Lo de ir de incógnito tiene su miga, y más si eres conocido. Para pasar desapercibido, a Michael Jackson se iba la pinza y se tapaba el rostro blanqueado con una máscara quirúrgica. Lógicamente, lograba el efecto contrario: ¿Quién es ese friki que viene por ahí con máscara de operar y una guerrera llena de medallas? Pues Michael Jackson, quién va a ser…

Nuestro Sánchez es de esa escuela. Tras lograr de nuevo un «resultado histórico» en las urnas (en solo seis meses este crack ha firmado por dos veces el peor dato del PSOE), el matrimonio SánchezGómez, Pedro y Bego, se fue a Mojácar a aliviar penas y revisar estrategias monclovitas. Para pasar desapercibidos, Sánchez y Gómez protegieron sus extensas cabezas con sendos tocados: él con una gorra blanca de heladero y ella con un pintón sombrerito de paja. Sánchez completó su camuflaje con unas gafas de sol de enormes cristales negros, el mismo antifaz que emplea la Pantoja cuando le toca penar por el juzgado por sus picardías fiscales (que siendo tal vez menores que las de Messi, dieron con sus tonadilleros huesos en la trena).

Y señala con cierta sorna que Sánchez no iba a hacer como el líder de IU, Cayo Lara, y apuntarse al paro:

Plantados de tal guisa en el chiringuito de Mojácar, los Sánchez-Gómez fueron cachados al minuto por el respetable. Como somos un pueblo de porteras, en un plis plas ya teníamos en Twitter una foto robada del líder, allá en la terraza playera con innegable careto de mala uva. El indiscreto fotógrafo alivió a la nación, pues tras los comicios, en lo que un observador maligno podría llamar una pataleta infantil y juvenil, Sánchez se había vuelto súbitamente mudo. Nada se sabía del lince que quería ser presidente con noventa escaños (ahora 85). Cundía la zozobra entre la ciudadanía ante el eclipse del Pericles que formuló el «no es no». ¿Dónde estaba Sánchez? ¿Acaso sospechaba dimitir tras su doble y espectacular castañazo y anotarse al paro, como Cayo Lara? Pues claro que no.

«No es no»: no dimite. Ayer emergió tras la meditación del chiringuito y anunció ante el comité del PSOE un «triple no al PP». En realidad lo único pasmoso es que los de su partido no lo echen a patadas tras haberlos dejado en el chasis. Ese sí que es un misterio y no la hibernación del viejo Walt y las estériles deshibernaciones de González.

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