ANIÁN BERTO

Anián Berto: «En la manifestación va la vida»

Anián Berto: "En la manifestación va la vida"

El pueblo ha hablado, esta vez indignado por la gestión del Gobierno frente a cuatro depresiones: la salud, economía, social y política, de donde se desprenden otras muy serías, la situación laboral, las necesidades y el hambre.

Madrid salió y lideró, lo hizo tarde pero decidida, con firmeza y educación democrática, sin olvidar respetar las normas del actual Estado de Alarma.

Incalculable número de vehículos, a pie y desde los balcones gritaron «Sánchez dimisión».

Se esperaba «dinamita», pólvora rancia que los desconocidos técnicos expertos lo intuían, el Gobierno lo sabía y la gente lo esperaba.

La fase 1 de la capital de España prenderia la mecha que detonaria y haría estallar la presión contenida durante casi dos meses y medio confinados y prácticamente amordazados en casa. Mucho tiempo para reflexionar, pensar y observar exhaustivamente los errores de bulto de los responsables políticos que debieron atajar y paliar la pandemia desde que Wuhan ya alertaba y la OMS avisaba.

La cifra de fallecidos es demoledora para un país moderno y con una sanidad que presume ser una de las mejores del mundo.

Han perdido la vida a causa de la Covid – 19,  según datos oficiales y al día de hoy, 28.628 personas. Sin duda, no es el sistema sanitario el que ha fallado, ni la infraestructura hospitalaria y menos aún el personal médico-sanitario, que sin ser héroes cómo a Sánchez le gusta denominar, si ha demostrado capacidad, sacrificio, riesgo y cualificación. Técnicos profesionales comprometidos con su trabajo.

Más bien podían ser «héroes» por enfrentarse a una batalla sin herramientas, deficientes de material y protección propia ante un virus desconocido y altamente contagioso.

Pero la gesta es debido a la pusilanimidad de las ineptas gestiones de unos gobernantes más preocupados de cuestiones de embrollos políticos que del sector sanitario. Más de 51.000 sanitarios infectados, según datos oficiales, confirman la precariedad y deficiente protección de los profesionales que se juegan la vida y la de los suyos día tras día.

Son muchas emociones juntas y titulares que nos ha dejado el presidente Sánchez para que España sonría, llore o brinque.

Ha sido una casualidad (o causalidad) que el presidente del Gobierno compareciera en TVE justo cuando aún muchas banderas de España ondeaban por las calles de España pidiendo su dimisión y la de todo el Ejecutivo por «la nefasta gestión» frente a la pandemia del coronavirus y su aprovechamiento político durante  el vigente Decreto de Estado de Alarma.

Vamos por la quinta prórroga y anuncia la probable sexta, aunque ya pretendía prolongarla de una sola tacada hasta casi final de Junio.

La oposición y ciertos socios de su gobierno, junto con la sociedad civil y la prensa, lograron paralizar el proyecto, que ahora terminará el día 7 de este mes, ya con menos apoyo y exigencias paralelas de Bildu sobre la reforma laboral, la mesa de Gabriel Rufián respecto al separatismo y el peloteo de Arrimadas que se «arrima» a un clavo ardiendo.

Por otra parte, la jornada ha aportado datos esperanzadores, actividades aliviadoras y libertad de expresión.

En cuanto a la salud lo destacado es el descenso de fallecidos. Al día de hoy, 48 muertos y 361 contagiados por el virus en toda España. Son muchos, pero se reduce considerablemente, lo que demuestra ver la luz al final del túnel.

La confirmación de esta noticia ha hecho manifestar al Presidente Sánchez que la nueva normalidad «o normalidad protegida, cómo ustedes quieran» se empiece a producir a partir del 7 de Junio, iniciándose la liga de fútbol el 8 y sobre final de este mes citado se permitirá a los ciudadanos viajar, mientras a principio de Julio se abrirán fronteras para la recepción de turismo extranjero. Con ello se pretende salvar la temporada vacacional y turística, sin embargo los hosteleros ven misión imposible, a pesar que se promete sello de garantía oficial para la promoción urgente, «turismo seguro».

Por fin, es digno de destacar de la alocución de Sánchez en esta comparecencia, la aprobación de una prestación social de «ingreso mínimo vital» para el mes de Junio, que puede beneficiar a 850.000 familias.
En definitiva, unas predisposiciones halagüeñas, aunque no faltaron las críticas al PP ni tampoco a VOX, sin autocriticas y si comentó que «a los manifestantes hay que acorralarlos».

Por su parte, Pablo Echenique aún tuvo menos argumento para repudiar las manifestaciones en prácticamente toda España. Recalcó que «debido a las protestas una ambulancia se vio atrapada». Se le olvidó el estropicio, perjuicios y heridos que su extrema izquierda provoca cuando el viento no sopla a su favor.

Unas protestas cívicas convocadas por VOX, donde no se registraron incidentes dignos de destacar, siempre se observó la prudencia que se recomienda y donde participaron personas enojadas de izquierdas y de derechas, de opiniones independientes e irritados por las actitudes e ineficacia de estos gestores sociales – comunistas, separatistas y pro-etarras del Gobierno presidido por un Pedro Sánchez que puede salir a la vez que el maldito Covid-19, que nos ha tocado en el 20 y que pasará a la historia, mejor antes que tarde, cómo la triste pandemia «que en ella va nuestras vidas».

ANIÁN BERTO

Periodista – escritor

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