CARTAS AL DIRECTOR

La manida Guerra Civil

"Somos un país lleno de analfabetos que siguen ideologías que no llegan a comprender"

Arturo Pérez-Reverte.
Arturo Pérez-Reverte.

Acabo de leer un buen artículo del señor D. Arturo Pérez Reverte. Titulado: Noventa años después. Y que recomiendo a todos su lectura. Y habla de la guerra incivil que padecieron, en mi caso, mis abuelos… Mis padres nacieron en 1938 y 1939 y sufrieron cada uno a su manera la dura posguerra. Yo la tildo de incivil, porque creo que fue una matanza de civiles y militares de uno y otro grupo. La barbarie más grande que se dio en el siglo XX. Españoles que se mataron indiscriminadamente en uno y otro bando.

Mi abuelo paterno, Epifanio “Matavinos” estuvo a punto de ser ejecutado por las hordas franquistas, gracias a un sacerdote de un pueblo de Burgos, salvó el pellejo, como les ocurrió a otros muchos. Aunque también hubo curas que llevaron a gente al paredón. Mi abuelo materno, Félix “El Bolo” era guardia civil, y solo sé que en la dura posguerra no dejó pasar un camión lleno de aceite que estaba destinado al estraperlo. Mi otro abuelo hizo más de un negocio con el consabido estraperlo. Por mis venas corre sangre de los dos bandos y esto no me ha provocado ninguna enfermedad, que yo sepa, mental. Al contrario, creo que esto que conozco desde la infancia y que luego he ido estudiando en mis estudios de Historia, me ha servido para saber que no todo es blanco o negro, que siempre hay matices.

Estudiando Historia en la Universidad de Oviedo tuve que aclarar más de una vez el papel de la Iglesia en esta contienda bélica e incivil. La Iglesia como cualquier institución a veces daba una de cal y otra de arena… Pero a nivel institucional se refugió en los brazos de los militares sublevados. ¿Por qué? Buena pregunta. Pienso porque igual que los perros cuando los atacan y golpean, solo se sienten seguros con quien los protege… Y su postura solo se entiende desde el anticlericalismo manifiesto de la Segunda República.

Aún así hubo muchos sacerdotes que salvaron la vida a muchas personas (que se lo pregunten a mi abuelo Matavinos), y no solo sacerdotes, también militares (que se los pregunten a Licerio, un paisano de mi pueblo: Villahoz) y a otras gentes de bien. En uno y otro bando. Lo que pasa es que ganaron los nacionales y siguieron ajustando cuentas… Si lo hubieran hecho los republicanos hubiera pasado lo mismo… Esta afirmación solo la puede dar un español, que conoce la tela del paño del que estamos hechos. No es cuestión de ideologías, sino de personas…

Pérez Reverte quiso organizar un congreso para dialogar sobre la Guerra Civil en Sevilla noventa años después del inicio de esta contienda bélica. Y no ha habido manera. “No hay manera…”. Había invitado a personas de todos los espectros políticos. Y los de Izquierda, poco a poco, se fueron desapuntando… No querían estar enfrente de otros que no piensen como ellos. No les gusta el debate. Solo les gusta imponer sus verdades, las del barquero…

Creo que fue el novelista que escribió sobre la manida Guerra, que le está haciendo de oro, el que declinó el ir por no juntarse con gente que piensa distinto a él. Pérez Reverte ante el cariz que estaban tomando los hechos… Renunció a la celebración de dicho acto… Y hoy ha escrito un artículo memorable en el que disecciona las ideologías que forman nuestra “Querida España”.

Creo que el problema es la incultura. Somos un país lleno de analfabetos que siguen ideologías que no llegan a comprender. Siempre tendré en mi memoria, algo que ya he escrito, que es cuando un profesor socialista, antes había sido comunista, me suspendió por ser sacerdote. Fui hablar con él y me dijo que lo había hecho, entre otras cosas, porque no diferenciaba entre la corrupción franquista y la socialista. La primera, según su avezado cerebro, estaba instaurada en el poder; la socialista del hermano de Alfonso Guerra y demás, era particular… “como el patio de mi casa”. Yo le dije que eran iguales y que estaban enmarañadas ambas en la cúpula, en los dirigentes y hasta en las bases. Esto me recuerda hechos actuales como: La Dana, el Apagón o el accidente de Adamuz.

Y este es el problema de España. No las ideologías, sino la corrupción que mueve a las personas. Las redes clientelares, los amiguismos, los enchufes… Este es el problema de España. Este es el problema de los seres humanos. Estamos debilitados o estamos corrompidos. Este es el meollo de toda antropología. El ser humano puede actuar sabiendo distinguir el bien del mal. O solo puede actuar para su propio provecho… Y yo soy optimista por naturaleza. Me quedo con la gente anónima que hace bien su trabajo, que no insulta, que no pisa, que no maltrata… Creo en el Bien, así con mayúscula.

El debate que proponía el señor Pérez Reverte era algo bueno en sí. La respuesta de algunos ha sido desastrosa… Solo conociendo y entendiendo nuestro pasado podemos construir nuestro presente y futuro. Me da que hay muchas personas que no quieren conocer el pasado, para así seguir viviendo de él…

La pena de escribir esto es para afirmar lo que todos los españoles sabemos: que se sigue usando la Guerra Civil para reafirmarse, cada bando, en sus propias ideologías. Y no, la Guerra Civil se debe conocer, para superarla y construir una España un poco mejor que la actual.

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