El nuevo PSOE quiere captar a los “indignados” y los votos del PP

¿Vuelven los socialistas o lo del PSOE ya no tiene arreglo?

Pedro Sánchez engorda su ejecutiva para dar satisfacción a los territorios y logra la paz con Asturias

¿Vuelven los socialistas o lo del PSOE ya no tiene arreglo?
Pedro Sánchez. PD

Una ejecutiva controlada -en la sombra- por la andaluza Susana Díaz, quien no ha querido ser presidenta del partido

El PSOE tiene claro que debe ser el partido de la izquierda y del centro progresista, lo cual encaja con la posición que abanderó en su día, con gran éxito, Felipe González.

El problema no está quizá en su definición, sino en cómo adapta Pedro Sánchez las renovadas posiciones del PSOE a un tiempo nuevo, en un país en crisis, sin alternativas conocidas.

La España de hoy tiene poco que ver con la de los años 80 y, sobre todo, en el mapa político actual hay una fuerza que antes no existía: Podemos.

Si bien «lo revolucionario es no caer en demagogias o populismos», como dice el nuevo número dos del PSOE, César Luena, en una frase crítica hecha a la medida de Pablo Iglesias y de Podemos, se supone que el PSOE no es revolucionario, sino un partido reformista y de gobierno sobre cuya vuelta al poder existen muchas dudas a día de hoy.

Más allá del escenario político y de la posible rivalidad con Podemos, tampoco tiene el mismo nivel político este PSOE que el de Felipe González, aunque habrá que darle la oportunidad de demostrar su valía a algunos de los jóvenes incorporados por Pedro Sánchez a una ejecutiva controlada -en la sombra- por la andaluza Susana Díaz, quien no ha querido ser presidenta del partido, sino del nuevo consejo político federal, para asegurarse la definición de la estrategia territorial ante la convulsa situación de Cataluña.

El desmesurado interés de Pedro Sánchez por abrazarse a Pachi López, cuyo fracaso en las urnas en el País Vasco superó al de Pachi Vázquez en Galicia, o a Carme Chacón, una de las estrellas del finiquitado zapaterismo, no le llevará lejos.

En cambio, sobre todo de cara al exterior, podrían venirle bien unas buenas fotos con Javier Solana y Felipe González. Tras la controvertida decisión adoptada ante la elección de Jean Claude Juncker, quizá lo tomen más en serio y se ubiquen mejor. Tanto en Bruselas como en Washington.

De entrada, Susana Díaz controla el aparato de Ferraz y apremia al PSOE a trabajar ya para ganar las municipales de 2015.

Tal vez se le olvida que España no es solo Andalucía.

 

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