Víctor Entrialgo de Castro

Con el país en chancletas

Con el país en chancletas
Víctor Entrialgo de Castro, abogado y escritor. PD

Aunque sea grande la que pueden liar mientras el país está en chancletas lo más importante de todo son las chancletas, y que el país se solace bien «solazao» para poder soportar volver a escuchar a Más y su desafiante coñazo independentista.

Una golondrina no, pero un par de chancletas que no se extralimiten de su radio de acción sí hacen verano.

Mientras no te pisen el callo, lo mejor para llevar los pies frescos y emular al héroe de los pies ligeros, para poder llevar a cabo el sempiterno vagabundeo estival con la sensación de desocupación, ausencia de prisa y destino, son las chancletas.

Cierto que en chancletas los pies no van autónomas ni independientes o descalzos camino de un esguince o de cortarse con un cristal, sino sujetos por el dedo, al tobillo o al empeine a una superficie más grande que las sujeta a la realidad.

Las castañuelas de los pies son imprescindibles para tener la sensación de veraneo pero no valen para todos los sitios, como dicta el sentido común.

En las chancletas los pies están frescos y a su aire aunque sujetos, libres de los cordones o el mocasín pero no exentos de riesgos porque el verano tiene aparte de caminar con chancletas, los suyos propios. Las medusas, los mosquitos, la excursión al ambulatorio, la comida del chiringuito, los faltosos que no asimilan el garrafón, los cuñaos improvisaos.

Pero lo que de verdad puede impedir nuestro chancleteo agosteño es el rigor de la canícula y el cambio climático al que el propio Obama ha señalado como enemigo para la Seguridad Nacional y no para las generaciones futuras sino para ya, lo que quizás merecería un comentario en el vermout o en el chupito del chiringuito.

Mientras tanto, algunos edificios públicos, siguen tomados por una mezcla de corruptos, torrentes y hippies de primera comunión que, excediendo su mandato y legitimación, han enarbolado el chancletismo, las chekas y el día del desnudo en la piscina municipal como grandes logros del cambio progresista que proponen en el gobierno y están llevando a cabo en las instituciones.

Y es que aunque hayan invadido los ayuntamientos, las Cortes Generales y hasta el Palacio Real disfrazados, todo ciudadano discreto y prudente que no se proponga llamar la atención sabe que, si las bicicletas son para el verano, ni que decir tiene las camisetas y las chancletas.

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