Análisis

José Luis Suárez Rodríguez: «Más Manuela?… M a m m a m í a!»

José Luis Suárez Rodríguez: "Más Manuela?... M a m m a  m í a!"
Manuela Carmena en Canal Cocina

Si el «Viejo profesor», Enrique Tierno Galván, representó, en la política y en la alcaldía de Madrid, «el consenso» (él fue el redactor del Preámbulo de la Constitución del 78) y practicó habilmente la tolerancia, la edila Manuela Carmena es, a día de hoy, la alcaldesa progre que más vapuleo merece por sus defectos en la mesa de discusión, pese a su cocina magdaleniense y su leche merengada.
Las habilidades culinarias de Carmena, muy femeninas, contrastan con sus prácticas políticas asaz feministas radicales, exhibidas con aprobación de destapes de capilla y gritos destemplados de guerra de género.

Cumplido su mandato 15-18, ha presentado Manuela su programa de continuidad en la Alcaldía, con Más Madrid, declarando: «Yo creo que hemos gobernado bien…, y cuando hay un proyecto… hay que acabarlo por responsabilidad».
¡Que irresponsabilidad!: Con Carmena habrá en Madrid más mugre, más miasma, más «manta», más «chorizo de perro», más melena, más marihuana, más música infernal, más mariconeo, más mindundeo, más trapicheo…

El trapicheo feminista se ha disparado con Carmena: «El feminismo es una fuerza imparable…» Y no se ha violentado al afirmar «el poder violeta»: «Madrid es feminista», declaró el último Dia Internacional de la Mujer, el 3 de marzo, en la Cibeles. Y ahora, en la presentación de Más Madrid ha insistido: «Necesitamos feminismo y sabemos cómo y a quién hay que votar…» Manuela fomenta el «feminismo transversal», dirigiéndose a «elles» y «querides», añadiendo que toda la culpa de la violencia está en la masculinidad, «en el ADN masculino», constatando que «la única gran diferencia entre los hombres y las mujeres está en que ellos son más violentos». Y la magistrada lo ha dicho sin medir la violencia de estas palabras.

El mandato de «Ahora Madrid» ha arrojado un balance negativo, con bastantes más resbalones que logros conseguidos: acaba con más desahucios que los que heredó. Habiendo asegurado en su campaña electoral del 2015 un plan efectivo de eliminación, en el último enero su concejal de Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, informaba que en los últimos años «se ha vivido un incremento de desalojos, con intervención de la Policía Municipal» (Ok. Diario).

Es noticia, de 24 de marzo que el Ayuntamiento, en comandita con CC OO, prepara un despido masivo de más de 4.000 trabajadores, en un ERE encubierto, para empleados de 20 y 30 años de servicio y experiencia.

Las basuras siguen invadiendo las calles de Madrid, habiéndose adjudicado en los últimos años contratos de recogida a la empresa «Alerta y Control», algunos de cuyos directivos han sido acusados de amaño en concurso público.

La empresa Municipal «Madrid destino» (con Carmena y Luis Cueto como presidenta y Vicepresidente) ha adjudicado contratos a una UTE para la vigilancia y control de los principales espacios culturales, entre ellos: Teatro Circo Price, Teatro Español, Centro Plaza de Colón, Matadero, Luzón…, amén de la protección de edificios destinados por la Secretaria General Técnica de la Gerencia de la Ciudad, con sede en el Palacio de Cibeles.

Dos de los miembros de su equipo de Gobierno Municipal, el concejal Sánchez Matos y la edil Celia Mayer, han sido imputados por presunto delito de malversación de fondos públicos en el caso del Open Tenis de Madrid.

Son múltiples los incumplimientos contractuales de las empresas municipales: No se han ejecutado las Inversiones Financieras Sensibles (IFS); la construcción insuficiente del numero de viviendas programadas (4200 entre 2016 y 2019), quedándose en el 24% de lo prometido; la conflictividad en el tráfico, con atascos frecuentes; el reventamiento del Plan Chamartín; el veto a los vehículos privados, la aplicación de la Memoria Histórica en la eliminación y cambios, a troche y moche, de numerosas placas de calles y monumentos, con graves perjuicios económicos para los vecinos afectados.

La Plataforma «Más Madrid», a pesar de las prohibiciones de la Junta Electoral Provincial, convoca a la colgadura de carteles electorales en las fachadas y balcones, animando el cotarro: «Ya sabéis, madrileñas y madrileños, a hacer campaña en la farmacia del barrio, en el super, en la oficina, en el metro y en el balcón de casa», en clara burla a la ley.

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