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Si hay algo que me resulta especialmente cargante es la mentira. No; mejor dicho, los mentirosos. Porque al fin y al cabo la mentira es un ente abstracto e inmaterial que nace en la babosa boca del mentiroso. Y es que, francamente, no puedo enfadarme con un ente etéreo y carente de espíritu, ya que sería como insultar o pegar puñetazos al aire, pero sin embargo sí que puedo cabrearme, y mucho, con el mentiroso; con el Sanchinflas de turno.
Y es que a pesar de ser cristiano creyente y practicante, a mí eso de odiar el pecado y compadecer al pecador, lo llevo bastante mal. Porque resulta que cada vez que leo que un cerdo de dos patas ha violado a una niña, un niño, o una mujer, dentro de mí se enciende algo que me da miedo. Entonces intento odiar el pecado y compadecer al pecador, pero jamás lo he conseguido, y ello por dos razones fundamentales:
La primera de ellas es, porque el pecado carece de una cabeza que poder reventar, o de unos testículos que poder cortar; ni tampoco el pecado tiene una boca donde estibar los testículos una vez cortados.
La segunda es porque no siento la mínima compasión por el cerdo violador de dos patas. Posiblemente algún día lo conseguiré, con la ayuda de Dios, pero lo cierto es que por el momento, mejor que no me lo pongan delante, porque si lo hacen, posiblemente lo de San Martín puede ser un suave masaje al lado de lo que presuntamente le puedo llegar hacer al susodicho puerco.
Por cierto, y volviendo al principio, a lo de la mentira y los mentirosos, leo en Google una referencia muy pomposa a una supuesta lista de ´ateos famosos de la Historia´.
Pues bien, como a uno le gusta ilustrarse y aprender, pincho en el enlace y me encuentro con una extensa lista, encabezada por Confucio. ¡En la primera cucharada, mosca!
La verdad es que hay que ser -además de mentirosos- torpes de criadillas, para poner primero de la lista, precisamente, a Confucio, el cual escribió que todas las personas están sujetas a LA VOLUNTAD DEL CIELO (TIAMCHI; T’IEN-CHIH), que es la realidad primera, la fuente máxima de moralidad y de orden.
En algunos textos de Confucio, “TIAMCHI” – “T’IEN-CHIH” es el equivalente de “SHANG-TI”, que se traduce como EL SEÑOR SUPREMO.
Lo cierto es que no he querido perder tiempo desmontando la pomposa lista de ´ateos famosos de la Historia´, pero no he podido evitar ver, al mirar de reojo, que habían incluido a Voltaire. Y es que si los autores de la susodicha página atea, tuviesen un mínimo de cultura, sabrían que el filósofo francés dejó escrito en su Diccionario Filosófico que: “Es perfectamente evidente para mi pensar que existe un ser inteligente, necesario, eterno y supremo”.
También de reojo vi el nombre de Isaac Newton, el cual dejó para la posterioridad y ´como muestra de su ateísmo, frases como éstas: “Encuentro más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana”… “Tanto la Biblia, como el Universo mismo, son un criptograma establecido por el Todopoderoso”. Por si con esto no bastara, entre los escritos que dejó publicados Newton, se halla uno con un título muy significativo: “Of the Times of the Birth and Passion Of Christ” [De los tiempos de nacimiento y la Pasión de Cristo]. ¡Vaya ateo, Newton! No se les caerá la cara de vergüenza…
Pero el colmo del descaro viene cuando incluyen entre los ´ateos famosos de la Historia´, ni más ni menos que a John F. Kennedy, que no solo no era ateo, sino que ha pasado a la Historia, amén de por su trágica muerte, por haber sido el primer y único Presidente católico de los EE.UU.
Yo creo que los ateos que han diseñado dicha página web deben de ser fieles seguidores del doctor Joseph Göbbels, el cual dejó escrito que “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”. Los ateos, amén de los ´mamoncetes´ mediáticos del pesebre monclovita.

