Hay quien dice que el amor es como un río que ahoga a aquellos amantes que, por principiantes, aún no han aprendido a nadar.
Hay quien dice que, a veces, la soledad no es más que un corazón que por miedo a tropezar y caerse, nunca aprendió a bailar.
Un sueño que, por temor a despertarse, nunca se convirtió en realidad.
Yo digo que el amor es como una flor, y tú la semilla que la hará brotar.
Así, en los tiempos de soledad, cuando el frío del invierno apriete y no tengas a quien abrazar, piensa que justo bajo la nieve que pisas, puede yacer la semilla de una flor que en primavera nacerá.
Y florecerá en tu jardín, en ese que el amor, por tu pesar conmovido, dejó su simiente al pasar.

