El fumar, necia costumbre
que produce graves daños
al que la sufre en sus carnes,
poco beneficio a cambio
salvo calmar la ansiedad
fruto del propio tabaco;
tal hiciera un animal
que muerda su propio rabo.
El número de difuntos
que produce cada año,
es tremendo, aterrador,
además de enorme gasto
que causa a la Sanidad
no siempre para salvarlos.
Los que están por ese vicio
en demasía atrapados
conocedores del riesgo
que corren, de no dejarlo,
lo intentan, pero no pueden
salvo en unos pocos casos.
Luchan y se desesperan
odian tal vez los cigarros
que encienden una vez más
conscientes de ser esclavos
que están cavando su fosa,
que están su vida entregando.
Del mismo modo que aquéllos
están muchos ciudadanos
en las garras de la mafia
atados de pies y manos.
Hay muchos que no se enteran
de les están estafando
convencidos de estar siendo
los más listos del rebaño.
Pero no todos lo ignoran
que los tontos no son tantos
y a pesar de ser conscientes
de que les están llevando
humo y más humo mediante
a un huerto no deseado
la fuerza de las consignas,
veneno se están tragando,
como el tabaco les tiene
a ese vicio encadenados.
“¡Que viene la ultraderecha!”
¿de dónde lo habrán sacado?
es, entre todas sus trolas,
la que más ha funcionado.
Cabría aplicar aquello
“dijo la sartén al cazo”
pues más que cualquier Partido
son ellos totalitarios.
Al igual que el fumador
contra sí mismo luchando
entre el desear ser libre
sin ser capaz de lograrlo;
y seguirá, cada vez,
más y más desesperado
por plenamente consciente
de que le están estafando
pues que le roban las fuerzas
para salir del engaño
cliente de pseudo-Medios
que le cuelan bulo y fango
por información veraz
sabedor de está apoyando
a una casta delincuente
su enemigo declarado.
Debemos compadecer
a estos pobres desgraciados
débiles de corazón
y de cerebros menguados.
Pero no sin olvidar
que su inconsciencia pagamos
los muchos no fumadores
a un precio muy elevado:
derechos y libertades
más y más se están cargando
y una ruina que no cesa
que nos está destrozando,
progresistas de boquilla
bien los desmienten sus actos.
¡Dejen de fumar, amigos,
pues nos estamos jugando
nuestra vida, nada menos
y no estoy exagerando!
Sólo si abrieran los ojos
que ya está bien de cerrarlos
y a esta puñetera mafia
mandan a tomar por saco
nos cabrá alguna esperanza
de vivos de aquí salgamos.
De modo que dense prisa
que el tiempo se está acabando;
hay que cerrar de una vez
sus puñeteros estancos
en que nos venden basura
a un precio que no es barato.
De ustedes, pues, dependemos:
de esta gente nos libramos
o no quedará de España
ninguno para contarlo.

