Una huelga general es un éxito cuando el país se para, no cuando es incómodo llegar a trabajar o encontrar un bar abierto. Lo de ayer no fue una huelga general, ustedes disculpen. Lea a El Trasgo en La Gaceta.
Ya sé que los titulares de la huelga se escribieron, en la mayor parte de los casos, antes de ayer; que fue un éxito que obligará al Gobierno a recortar recortes -perdonen el ‘calambour’ inevitable- o un fracaso que equivale al suicidio de los sindicatos mayoritarios. Yo estoy más con lo segundo, pero ninguna de las dos conclusiones puede fijarse antes del acto.
En cualquier caso, una huelga general es la diligencia, la fragua, las dos piedras para hacer fuego: medios del pasado para urgentes problemas del presente. Uno de los gritos más coreados por los indignados del 15-M era «No nos representan». ¿Nos representan Toxo y Méndez, el líder bicéfalo del sindicato único?
No hace falta caer en el patrioterismo antiperiodístico de ‘ABC‘ y abrir con un «Huelga contra España» que nos van a gastar el nombre, y menos tras esa portada en la que esa fina analista de la actualidad, la Duquesa de Alba, censuraba el escaso patriotismo de «lo que está pasando en Cataluña».
LA REALIDAD, EN HUELGA
Tampoco es terriblemente informativo el modo de abrir de ‘La Razón‘, «Coacción general». Tampoco es eso. Yo estoy aquí, escribiendo para ustedes, sin que haya tenido que atravesar una barrera implacable de piqueteros. La hipérbole es enemiga de la información, sépanlo.
Menos informativo aún es ‘El Periódico de Catalunya‘: «Hay motivos«. Se entiende -y se deduce por la pintada que abre el periódico- que hay motivos para la huelga general.
Cualquiera que sepa un mínimo, una pizca, un poco de economía, sabe a ciencia cierta que como estamos hoy no es consecuencia sólo o principalmente del año que lleva gobernando el Partido Popular, por mal que lo haya hecho, sino de los siete anteriores del PSOE; que de los casi seis millones de parados, la mayor parte los ‘creó’ el Gobierno ZP, como la mayoría de los desahucios o la deuda que nos atenaza. Pero ellos tuvieron, en esos años, una huelguita general de mentirijillas en la que los sindicatos hablaban más contra la oposición que contra el Gobierno, mientras que el PP lleva dos en un año. Hay motivos, sí, pero tienen mucho que ver con el recorte del 20% al presupuesto de los grandes sindicatos.
Por una vez, me quedo con ‘El País‘ (ya sé, ya sé): «Rajoy afronta su segunda huelga entre un malestar creciente«. No es, precisamente, información desconocida para el lector pero, al menos, es información.
Contrasta poderosamente, por ejemplo, con el sonrojante servilismo de Edward Malefakis en su tribuna «Una victoria histórica«, en la que no le basta con elogiar los más que cuestionables méritos de Barack Obama sino que llega a halagar lo que, sin duda, imagina que hará: «Con su victoria, Obama ha dejado garantizado que se le atribuya a él, y no a Romney, el mérito de la recuperación económica que ya ha comenzado en Estados Unidos, y que pronto se acelerará gracias a las inteligentes políticas que con toda probabilidad va a emprender el Gobierno».
Con toda probabilidad, debe ser maravilloso contar con aduladores públicos como Malefakis, dispuestos a aplaudir no sólo lo que hayas hecho sino también lo que harás.
REFLEXIONES
Escolar el Chico, don Ignacio, que se puso estupendo en su día asegurando que su (seguidísimo) juguete ‘online’, ‘Eldiario.es‘, se centraría en la información objetiva y sin sesgo, tuvo unos días de examen de conciencia colectivo por ver si hacían o no huelga y llegó a la conclusión -que yo podía haberles adelantado en el minuto uno- de salir pero para informar sólo de la huelga. Faltaría. Y su titular en el momento de escribir estas líneas es «El Gobierno desoye la huelga general y minimiza su impacto«.
Oh, bueno, quizá sea pronto decir si el Gobierno desoye o no la huelga -sea lo que sea ‘desoír una huelga’- y quizá lo que minimice su impacto no sea el Gobierno, sino la dura realidad. En el momento de escribir esto copa su página de inicio la foto de la marcha en Madrid. No digo que sean cinco o seis, como reza el lema, pero no es para tirar cohetes. O para derribar un Gobierno, que es para lo que deberían servir las huelgas generales.
‘Público.es‘ es otro que «apoya la jornada de paro convocada por los sindicatos y solo ofrece durante el día de hoy información relacionada con esta movilización» -faltaría más: bien que podrían hablar los ex redactores de ‘Público’ de la extraordinaria sensibilidad social de Jaume Roures-, aunque imagino que la web la actualizarán gnomos o elfos domésticos para permitir que sus trabajadores (con contrato fijo y buen salario, seguro) cumplan con su deber revolucionario. ¿Titular de apertura? «La UE echa un capote a Rajoy y sus recortes en plena huelga«.


