La Convención del Partido Polular en Valladolid

Mariano Rajoy, el ‘nuevo’ PP, el ‘viejo’ PP, el desgaste y los conspiradores

Los revoltosos del PP se conjuran de nuevo en los pasillos de la Convención Nacional a orillas del río Pisuerga

Mientras, en Vox, el esqueje salido del Partido Popular, Santiago Abascal se frotará las manos viendo el panorama

Entre los asistentes a la Convención del PP de este fin de semana revolotea -junto a otras– la «delicada» duda de quiénes son los dirigentes del partido que mueven las aguas a la espera de que Mariano Rajoy reciba un sonoro castigo en las elecciones europeas.

La cuestión, así expresada, suena fuerte. Tremenda deslealtad.

¿El principal partido de este país tiene agazapada en su seno una especie de quinta columna que desea su derrota?

No es la primera vez que esta idea surge en el Partido Popular.

Tras el Congreso Nacional de Valencia, en vísperas de las elecciones europeas de 2009, María Dolores de Cospedal acusó a algunos compañeros de ejercer de «cobardes anónimos que reman en contra» del PP.

Pocos meses después, la miel de la victoria electoral dulcificó la crítica interna. Y la pesadilla de la división pareció cosa del pasado.

En realidad como quedó fue hibernada, porque el derrumbe del zapaterismo puso en bandeja en 2011 al llamado «nuevo PP» el triunfo electoral en pueblos, ciudades, autonomías y, poco después, el acceso a La Moncloa.

Sin embargo, la inquina entre ese «nuevo PP» y el (autodenominado) «PP de siempre», ha vivido aletargada.

Ahora, tras dos años de gestión gubernamental «con más sombras que luces», tal como reconocen los VIP populares, «el desgaste» se refleja hasta en los fieles marianistas originales.

La manera de afrontar las tareas de gobierno y, sobre todo, cómo se gestiona el partido desde Génova 13 invita a renovar sus votos a los críticos.

Saben bien además los «cobardes anónimos» (según la definición de la secretaria general) que detrás vienen los asustados mandatarios territoriales que ven arcarse el día del «cupón de la suerte» sin boletos que repartir a sus electores.

Mientras, en Vox, el esqueje salido del Partido Popular, Santiago Abascal se frotará las manos viendo el panorama.

Jaime Mayor Oreja, María San Gil, José Antonio Ortega Lara, Consuelo Ordóñez, Ana Iríbar, Consuelo Fenollar… todos ellos símbolos idealizados por la militancia del Partido Popular que, por acción u omisión, le plantan un rejonazo a Rajoy posicionándose al menos moralmente con las razones de los escindidos.

Ello por no mencionar el viaje «inaplazable» del presidente de honor del PP hasta Filipinas justo cuando su partido desea vender «España, en la buena dirección».

Personas de confianza de José María Aznar señalan sin ambages que Rajoy y Cospedal «tienen suerte» de «la fuga» del ex presidente:

«El discurso de Aznar hubiese desmontado la mortecina tecnocracia con la que el marianismo conduce el centro derecha».

Los revoltosos del PP se conjuran de nuevo en los pasillos de la Convención Nacional a orillas del río Pisuerga.

Y por más que desde el marianismo se diga que son «cuatro gatos descolocados», en este momento de desánimo de la militancia popular las rencillas internas hacen mucho daño.

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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