Passporter, la plataforma española de planificación de viajes, lo confirma: el viajero español vuelve a mirar hacia Asia, pero con una perspectiva renovada. Ya no vale con hacer una visita exprés a los iconos más famosos. Ahora se busca algo más profundo.
Según los datos presentados por la compañía en un evento en Madrid, con Andrea Cayón (cofundadora) y Júlia La Casta (Head of Marketing) como anfitrionas, la tendencia es clara. Los turistas de entre 30 y 50 años son los que están liderando este movimiento hacia un turismo más slow y con un alto componente transformador.
Más días, más calma
Olvídate de las carreras de ocho días. El nuevo viajero a Asia reserva ahora entre 12 y 18 días de media.
La filosofía ha cambiado: «Asia no se recorre, se vive». Y para vivirlo con calma, necesitas tiempo.
La planificación ya no es una locura, sino estratégica. Se busca optimizar las rutas para no estar cambiando de hotel a diario. Lo ideal ahora son estancias mínimas de dos o tres noches en cada lugar para absorber el ambiente, descansar y desconectar de verdad.
Japón sigue en lo más alto
El país del sol naciente se consolida como el favorito indiscutible. Su mezcla de tradición milenaria y tecnología punta es un imán. Pero el viajero ya no se conforma con Tokio y Kioto. El interés se está desplazando hacia destinos como Takayama, Kanazawa o la isla de Kyushu. Alojarse en un ryokan tradicional o participar en una ceremonia del té pesa más que hacer cola para una foto famosa.
Sudeste Asiático: naturaleza y bienestar
Tailandia, Vietnam e Indonesia mantienen su tirón, pero Malasia y las islas menos conocidas de Filipinas están ganando terreno. Aquí, el lujo se mide en silencio y experiencias auténticas.
El viajero quiere rutas en bici entre arrozales.
Quiere cocinar con chefs locales.
Quiere retiros de yoga en Bali o spas tradicionales en Tailandia.
El turismo de masas se evita; se busca lo genuino.
Grupos pequeños y gasto inteligente
Crece la modalidad de viaje en grupos reducidos (de 4 a 10 personas) con itinerarios hechos a medida. Este formato permite la autonomía del viajero pero con el apoyo de expertos locales que facilitan la logística.
En cuanto al bolsillo, el viajero español es consciente de que el vuelo puede suponer entre el 35% y el 50% del presupuesto total. Aun así, está dispuesto a invertir más si el dinero se traduce en valor: un guía privado, una excursión exclusiva o un hotel con encanto propio valen la pena.
Y por supuesto, la gastronomía manda. Desde el street food más auténtico hasta talleres de cocina, comer es una parte fundamental del viaje.
Passporter, la herramienta para organizarlo todo
Ante esta complejidad, Passporter se consolida como un aliado clave. La plataforma permite planificar viajes de forma colaborativa, ya sea en pareja o en grupo, organizando tareas y personalizando cada detalle. Para los que prefieren un diseño profesional, cuentan con un equipo de expertos que crean viajes a medida.
«Organizar un viaje tiene que ser tan emocionante como vivirlo» , explican desde la compañía. Y con la nueva forma de viajar a Asia, esa emoción empieza mucho antes de subirse al avión.
