Yo también hubiera deseado que el alto mando militar guardara silencio, pero no lo voy a acusar de injerencia como ha hecho el ínclito, por su afición a los despropósitos, Carod. Para injerencias, las suyas con la Comunidad Valenciana.
Maragall es un señor que le crea un problema a Zapatero, eso no se le hace a un amigo, y se queda más ancho que si acabara de escribir la Oda a España. La Oda tiene ritmo, clase, elegancia. El revuelo que se ha organizado en el PSOE que les ha pillado a todos por sorpresa. Aunque se veía venir de lejos.
A los amigos, lejos de crearles problemas, se les proponen soluciones. A la hora de buscarlas no se puede dejar de tener en cuenta que la casi totalidad de los parlamentarios catalanes, representantes del pueblo, han votado a favor del estatuto. Y también hay que comenzar a pensar en dar por definitivamente fracasado el Estado de las Autonomías tal como está concebido, pues ha desembocado en la reinvidicación permamente por parte de todas las Comunidades Autónomas.
La misión de Adolfo Suárez era consistía en traer la democracia a España e hizo esa labor con brillantez. En el asunto de las autonomías probablemente se dejó aconsejar. Acaso, si lo hubiera tomado como cosa suya hubiera salido mejor, no por poseer más inteligencia que sus supuestos asesores, sino menos frivolidad.
Quizá ha llegado la hora de ponerse manos a la obra, para mejorarlo. No hay ahora aquel clima de consenso ni tampoco un líder que conduzca la cuestión. Es necesario, entonces, que todos empleen el máximo nivel de cordura que puedan. Hay que procurar que todas las comunidades autónomas queden satisfechas y seguros de que no va a haber un tratamiento injusto para ninguna.
Entrevista con Sandra Valero Pérez, candidata a fallera mayor
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