Sólo utizo la radio para escuchar música, de modo que no estoy al tanto de los supuestos excesos de la Cope. Pero sí que sé que tenemos un Estado de Derecho y que, por tanto, se puede llevar ante los tribunales a los responsables de la Cadena, si infringen la ley. También hay libertad de prensa, por lo que se puede criticar, y se critica, todo aquello con lo que no se esté de acuerdo. Y, además de todo eso, los oyentes tienen la posibilidad de cambiar de canal o de apagar la radio. De modo que el hecho de que cinco miembros de ERC se encadenen frente a la Cope no me parece más que una muestra del talante de este partido. Éste, el talante debe de ser el motivo por el que el Señor Talante (por detrás y por delante, cuya vida guarde Dios muchos años, porque no quiero por nada del mundo que se muera, sino que deseo ver como sale de los líos en que nos va metiendo, aunque ya lo imagino: inventando otros nuevos), admite a este partido como socio de gobierno. No es la primera vez que reconozco que este partido tiene derecho a estar en la política y a defender su ideario. Pero me parece inmoral que a la vista de su odio a España colabore en el gobierno de la nación. Y que no digan que no odian a España, porque si aspiran a independizar a Cataluña después de tantos siglos formando parte de ella, no puede ser más que por ese motivo.
El hecho de que se hayan encadenado cinco jóvenes de ERC, bajo la mirada atenta de dos de sus diputados, quizá no merezca una interpelación en el Parlamento, puesto que el partido oficialmente no ha intervenido. Pero es otra muestra del «talante» democrático de esta formación, siempre tratando de aprovechar la debilidad de sus socios. Y, acaso, quienes piden que cierren la Cope, también piden que se legalice a Batasuna.