Hay alguna posibilidad de que el Villarreal gane la Liga de Campeones. Ello ha puesto a algunos a cavilar acerca de si le conviene o no le conviene al Valencia, S.A.D. que suceda. Pero siendo el fútbol un deporte, por lo menos lo fue en sus inicios y algo de ello debería quedar, tal cuestión no debería plantearse. Que gane el mejor, esa debería ser la única cuestión a considerar. Se da la circunstancia, además, de que el llamado submarino amarillo es un equipo modesto y eso significa que si lograra alzarse con el título de campeón, añadiría un grado más de incertidumbre, que tan beneficiosa resulta para dar interés a cualquier competición, al mercantilizado mundo del fútbol.
Y una vez metido de lleno en este deportivo terreno no resisto recordar que casan muy mal los generalizados deseos de arreglar el mundo con el derroche de dinero y con las irregularidades urbanísticas, recalificaciones y demás arbitrariedades que genera el llamado deporte rey.
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