Ha nacido un nuevo periódico en Valencia y esto hay que considerarlo como un hecho positivo. Probablemente, hay un hueco que los demás medios no acaban de llenar. Me refiero, evidentemente, a ese público valenciano al que Vicente González Lizondo supo llegar y que en estos momentos puede considerar que no dispone de ningún periódico que defienda decididamente su postura con respecto a la lengua valenciana. En este sentido, es obvio que nadie se va a sentir defraudado. No cabe esperar medias tintas. Si que se espera caballerosidad hacia los adversarios.
Pero un periódico, para hacerse sitio entre la gran cantidad de oferta que hay, teniendo en cuenta además que a la prensa de pago se ha sumado la gratuita, sin olvidar de ningún modo a la digital, necesita bastante más que amor al idioma valenciano. Todo no es hacer análisis de mercado. Luego hay que elegir un grupo de personas en el que confluyan ambas cualidades, identificación con los valores propios de los valencianos y capacidad para saber adaptarse a lo que el público espera de un periódico. Los periodistas elegidos tienen una larga trayectoria profesional y en principio cabe esperar que logren sus propósitos. Creo que los valencianos estamos de enhorabuena. Hay que brindar y por esta vez se entiende que se elija para ello un cava valenciano.
La valenciana RACV, la fenicia AVL
Plaza del Ayuntamiento
Bésame mucho