La AVT

Al hablar de la AVT conviene no olvidar que sus componentes son, antes que nada, víctimas del terrorismo. Luego, se podrá estar de acuerdo o no con sus actuaciones. Se podrá tildar a algunos de sus componentes, quizá con razón, de sectarios. Pero no son ellos los únicos sectarios que hay en España. No desentonan. No se puede exigir a las víctimas un comportamiento perfecto. Se comportan como millones de españoles. Y habría que tener en cuenta otras cuestiones. Si el gobierno ha podido contener las náuseas y tratar con Otegi, también debería ser capaz de buscar un acercamiento a las víctimas. Podría demostrarles que tiene en cuenta su dolor y las respeta. Pero si tratamos de recordar, veremos que el nombramiento por parte del gobierno de un Comisionado para las Víctimas no fue muy acertado y lo que logró con ello fue que ellas se distanciaran desengañadas.
Ya he dicho anteriormente en este lugar que la Asociación de Víctimas del Terrorismo no debería existir. Si hubieran recibido del gobierno y de la sociedad todas las atenciones que necesitan y merecen dada su condición de víctimas totalmente inocentes, no se hubieran visto obligadas a agruparse para defender sus derechos. Una vez que han conseguido un cierto predicamento social, es inevitable que cometan errores. La sociedad no debería tener en cuenta esto en primer lugar.

Sinarcas, sin misa

Calle de las Víctimas del Terrorismo

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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