En estos momentos no sé si Montilla es listo o tonto, o si se hace el tonto o si se pasa de listo, pero lo cierto es que resulta difícil discernir si su insistencia con el Estatut obedece a que quiere desviar las miradas de todos de la manta o a que no sabe lo que hay debajo de la manta. Porque la manta existe, Agustí Colomines y Jordi Pujol, cada uno por su lado, han amenazado con tirar de la manta. ¿Será la misma manta o serán dos mantas distintas?
El caso Millet no sólo no cabe en una manta, sino que el hecho de que pasara desapercibido durante tantos años y que una vez descubierto no haya motivado ni una sola dimisión por parte de quienes la obligación de controlar las cuentas públicas es bastante significativo. El tres per cent de Maragall, otra manta, parece, a estas alturas, bastante generoso.
La corrupción se ha instalado en España de forma brutal, probablemente como consecuencia fatídica de la partitocracia. Allí en donde se rasca, aparece la corrupción. Y si en algún sitio no se ha destapado la corrupción a lo mejor es porque no se ha rascado. ¿Se rascará alguna vez? Es imposible de saber. En esta España, en la que todo depende de los partidos, o de quienes tienen el poder, que es lo que queda cuando no hay autoridad, es imposible predecir lo que ocurrirá luego.
Pero alguien habló del oasis catalán y ahora se ha visto (aunque se podía suponer desde mucho antes) que eso era una pretensión quimérica. ¿Cómo iba a existir el oasis si Cataluña es uno de los lugares en los que el poder se manifiesta con más fuerza? ¿Escribirá ahora Jordi Pujol unas memorias más fáciles de creer? Tiempo es de ampararse en la justicia y la honradez, esas patrias tan admirables.
‘El principio del fin’
‘Lecciones para el inconformista aturdido en tres horas y cuarto por un ensayista inexperto y sin papeles’
‘El amigo del desierto’
‘Arquitectura + arquitectos contemporáneos’
‘Ebro 1938’
‘Una novelita lumpen’
‘La importancia de las cosas’
‘Entrenamiento mental’