La cuestión de las mezquitas

Las sociedades democráticas tienen la obligación moral de permitir que las religiones puedan desenvolverse en su seno. Pero conviene tener en cuenta dos cuestiones que giran en torno a ellas. La primera es que las religiones pueden hacer un bien a la sociedad en la medida en que fomentan el cultivo de la espiritualidad y la búsqueda de grandes ideales; la segunda es que muy a menudo las religiones son utilizadas como coartada para alcanzar dosis de poder, o todo el poder.
Este último caso se da precisamente en el caso del Islam. Sus líderes religiosos son, al mismo, tiempo líderes políticos. Y esos líderes son de la piel de Satanás. Alí Jamenei, por ejemplo, del cual no nos libra ni la misericordia de Alá, quizá porque si se lleva a ese con él será para obsequiarnos con otro peor. Alá tiene estas cosas, por lo que vamos viendo. Tiene cada representante por ahí… que es cosa de salir corriendo.
La realidad es que hay muchas mezquitas en el mundo civilizado, mientras que en los países islámicos no se permite ningún otro culto que no sea el suyo. Todas estas cuestiones juntas hacen pensar que sería conveniente que los países democráticos conviniesen una política común para hacer frente a esta cuestión. Por muy altas que sean las cotas democráticas que se quiere alcanzar, no se puede tener al enemigo en casa. Habría que explicarle al Sr. Jamenei y a sus similares que la religión mahometana en sí no molesta, sino todo lo que conlleva es lo que hace preciso llegar a un acuerdo. ¿Qué solución podrían proponer esos señores para que los mahotanos residentes en los países democráticos pudieran seguir su culto sin mezclarlo con la política? ¿Cómo se podría saber que únicamente van a los templos a rezar? Una solución podría ser que en sus países de origen se permitiera plenamente a las demás religiones e incluso el ateísmo y el agnosticismo.
‘Tauroética’
‘Fábulas contadas a los niños’
‘Espejismos’
‘Hablar sin palabras’
‘Los tiburones han muerto’
‘El Cid contado a los niños’
‘Ninfas’
‘El día del juicio’

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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