Cuando las pensiones no pagaban IRPF

Puesto que estamos acostumbrados a que las pensiones paguen el IRPF podemos pensar que siempre ha sido así, pero eso no es verdad.
Empezaron a pagar cuando ya se vislumbraba el desparrame de las Comunidades Autónomas, con sus 17 defensores del pueblo, 17 televisiones regionales, 17 consejos jurídicos, etc. Los políticos de entonces ya adivinaron que para pagar todo eso haría falta mucho dinero. Además, cada uno de ellos tenía una lista de amigos y parientes a los que enchufar.
Para pagar todo eso, y más todavía de lo que imaginaban entonces, hacía falta mucho dinero, así que ni cortos ni perezosos, porque para algunas cosas sí que se ponen de acuerdo todos los partidos, se sacaron de la manga un reglamento, que se pasa por el forro la ley del IRPF, que permite esa injusticia contra los pensionistas.
Posteriormente, y con el mismo motivo de llenar una gran cantidad de pesebres perfectamente prescindibles, a la injusticia anterior se ha sumado la de la congelación de las pensiones, porque en la práctica están congeladas. Las subidas que otorgan no pueden considerarse como tales.
Si los políticos tuvieran decencia comprenderían que todas las televisiones regionales sobran, porque todas son deficitarias. No hay ninguna que se autofinancie. Deberían tener consideración con los contribuyentes y cerrarlas todas. Pueden utilizar los servicios regionales de la televisión española.
Las funciones burocráticas que hacen las diputaciones las podría absorber una dirección general. También suprimirían todos los chiringuitos que tienen montados con la única finalidad de colocar a sus afines.
Tampoco, si tuvieran vergüenza, subvencionarían a ningún medio, porque eso es defraudar al contribuyente y corromper al medio.
Si la Administración ahorra todo el dinero que gasta sin que de ese gasto resulte ningún beneficio para el contribuyente de pronto habría una masa de dinero en circulación suficiente para reducir en cientos de miles las personas en paro. Y para dejar de esquilmar a los pensionistas.

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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