Nadie pidió perdón a Dolores Vázquez

El Estado la indemnizó con 120 000 euros. Seguramente, esa es la cantidad correcta por el tiempo que estuvo en la cárcel. Pero hay mucho más. Todo el calvario que tuvo que sufrir hasta que se demostró su inocencia le dejó, irremisiblemente, unas secuelas morales de las que no se va a reponer jamás.

En este punto, cabe preguntarse si todo eso era imprescindible y la respuesta es que no. Si todo el mundo hubiera respetado la presunción de inocencia, si se hubiera tenido confianza en el Estado y se le hubiera dejado trabajar hasta la resolución del caso, quizá sus funcionarios no se hubieran sentido tan presionados y habrían trabajado con más calma. No se sabe lo que habría pasado. Sí que se sabe, en cambio, que lo ocurrido es intolerable y que ha destrozado una vida para siempre. Tanto ensañamiento con una persona no tenía base de ningún tipo. Pero es que aunque hubiera sido culpable, tampoco tendría base. Lo que tuvo que pasar ella no sería justo con Otegui, ni con ningún otro etarra. Lo correcto sería que los etarras sufrieran cadena perpetua, pero fueran tratados como personas. Esta sociedad permite homenajes a etarras y se ensañó con una persona inocente.

Dolores Vázquez dice que nadie le ha pedido perdón y preguntados al respecto algunos implicados en su caso no sienten que deban hacerlo. Han acabado con su vida, pero nadie se siente culpable. No me extrañaría nada que los haya que ganaran mucho dinero con su caso, porque el morbo es un cebo en el que pican muchos y que no se arrepientan de haber ganado ese dinero y que estuvieran dispuestos a volver a hacer lo mismo si se diera otro caso similar. El hecho de destrozar una vida se sustancia con el recurso a decir que son cosas de la vida.

Por lo menos, el abogado de esta señora estuvo en su papel todo el tiempo, salvando la dignidad humana. Si los jueces y fiscales que intervinieron en el caso se hubieran fijado en él…

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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