Estamos en España y la obligación del gobierno es proteger las fronteras. Vamos a ver hasta qué punto Marruecos es capaz de hacer algo decente. Sabemos que ahí manda un tal Mohamed del que no se puede fiar nadie, pero es que de su padre tampoco, y del hijo que le suceda menos. Estamos rodeados de países muy dados a la infidelidad, pero hasta los extremos de Mohamed y Trump no había nadie. Por otro lado, ya sabemos que en el mundo musulmán no hay nadie de fiar y eso lo tienen puesto en su religión. Lo de Trump ya es un salto. No tiene equivalencia, ni nada en que centrarse, pero se cree el que más. Hasta que se dé el morrón.
Quería decir, antes de seguir adelante que Mohamed no tiene nada que envidiar a ningún jefe musulmán, lo que ocurre es que se dice de derechas.
Una cantidad exagerada, pero con uno ya había bastante, ha invadido Ceuta, ante la pasividad del gobierno español, cuyo presidente está de vacaciones pagadas por todos en La Mareta, protegida por un gran elenco policial. Esto no puede ser. Hay que echarlo. Si la Constitución no lo permite, se rompe.
El gobierno se propone hacer varias carpas en la playa para instalar a los marroquíes que siguen en Ceuta. ¿Pero qué coño es esto? No deberían haber durado ni un solo día. Ni siquiera deberían haber entrado. Y encima resulta que se van a poner en huelga de hambre. Que se vayan a hacerla a Marruecos. Por su parte, el PP exige que se devuelva de forma inmediata a todos los que entraron de forma irregular, sean menores o mayores a su país. Pide el PP muchas medidas, pero se olvida de la fundamental, como lo es el cese absoluto del gobierno. Ya no es que la ley lo permita o no, es que son todos incapaces.