El Parlamento regional aprobó el texto legal para erradicar un espectáculo sangriento

Canarias nunca mezcló españolidad con la prohibición taurina

La ley canaria, igual que la catalana, dejó un resquicio a posibles maltratos como las peleas de gallos

Canarias nunca mezcló españolidad con la prohibición taurina
Plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife.

Canarias, a diferencia de Cataluña, nunca prohibió las corridas de toros por motivos españolistas. El Parlamento regional dio luz verde a la ley que prohibía la Fiesta Nacional en su territorio por razones exclusivas de evitar un espectáculo sangriento. Dicen los hipócritas que es lo mismo que se planteó en la Cámara catalana, pero la realidad, sabida por todos, es muy diferente.

El hoy diputado del PP en el Parlamento de Canarias, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, promovió en los albores de los años 90 que se aprobase la norma por la que se prohibiesen las corridas de toros en el Archipiélago.

Pérez Camacho apuntaba en la sesión plenaria que dio luz verde a ese texto legal que «espero que algún día se prohíba todo tipo de espectáculos sangrientos en España». «Los toros no son cultura, son costumbre, una costumbre sangrienta».

No obstante, al igual que sucede en Cataluña con el toro al que se le colocan bolas de fuego en los cuernos y que no contempla la erradicación de esa práctica, la Ley canaria 8/1991, de 30 de abril, de Protección de los animales también tuvo su punto negro.

¿DESPISTE LEGAL?

Aprobada en 1991, incluía la prohibición de prácticas sangrientas como el tiro al pichón o las corridas de toros en Canarias, pero no se atrevió con las peleas de gallos. Es más, en diversos medios de comunicación era normal ver en las últimas páginas de deportes clasificaciones de la liga de pelea de gallos.

La legislación canaria persigue el establecimiento de normas para la protección de los animales domésticos y, en particular, la regulación específica de los animales de compañía. También prohíbe la utilización de animales en peleas, fiestas, espectáculos y otras actividades que conlleven maltrato, crueldad o sufrimiento.

Hasta el momento de su prohibición había tres plazas de toros en las islas, dos en Gran Canaria (en Telde y San Bartolomé de Tirajana, en el sur de la isla) y una tercera, la más emblemática, en Santa Cruz de Tenerife.

La tinerfeña acogió la última corrida de toros de las Islas, el 7 de enero de 1984, siete años antes de que estos espectáculos fueran prohibidos. Inaugurada en 1893, la plaza se utilizó con posterioridad para acoger conciertos y espectáculos de carnaval, boxeo y lucha canaria.

Actualmente, existe un proyecto para la construcción de viviendas, aparcamientos, así como de zonas comerciales en el lugar donde está situada la plaza de toros, lo cual supondría la demolición de parte de la misma o el acondicionamiento de la plaza de toros en una plaza pública.

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