La resolución de la Audiencia Provincial de Guadalajara sobre el incendio de Riba de Saelices en el que murieron, en el cumplimiento de su deber, once bomberos, ha generado diversas manifestaciones, alguna muy llamativas, como la de los técnicos de incendios de las Junta de Comunidades, que han declarado, en nota de prensa, haber vivido, en todo el procedimiento judicial, «un auténtico calvario». De paso arrean al PP y se muestran despreciativos con ciertos políticos, que naturalmente no son del PSOE. A los familiares de los muertos, ni una línea.
Después del comunicado de la mayor parte de los familiares de los fallecidos en el siniestro de Guadalajara, en el que explican las razones por las que no recurrirán la sentencia de la Audiencia, resignados ante los hechos que siguen considerando consecuencia de la incompetencia y el desinterés, han aparecido el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda y los técnicos a sueldo de la Junta. El primero para despreciar a los familiares de los muertos y los segundos para ignorarlos.
José María Barreda ha respirado, después del papelón desarrollado la noche de los acontecimientos, y ha sido para lanzar una admonición: «nadie tiene que arrogarse el monopolio de las víctimas». El argumento de Barreda se basa en que «trabaja todos los días con la madre de una víctima» -en referencia a María Ángeles García, consejera de Educación y Cultura- y que «jamás se me ha oído ningún comentario en ningún sentido». Nadie esperaba menos.
El comunicado de los «afectados»
Especial relevancia, por su indelicadeza, tiene el comunicado de los técnicos de la Junta imputados inicialmente en el procedimiento judicial y ahora exculpados definitivamente por la renuncia de los familiares de los profesionales fallecidos a recurrir la sentencia.
Los funcionarios Alfredo Chavarría, Miguel Aguilar, José María Gaitán, Ángel Vela, Antonio Solís y Rafael Ruiz, firman un comunicado en el que dedican cuatro párrafos a describir su sufrimiento en los cinco años de proceso judicial y al agradecimiento a sus familias, amigos y compañeros, y otros siete a criticar al PP, pese a que fueron los familiares de los fallecidos -salvo la consejera citada por Barreda- los que emprendieron acciones legales contra la Junta y los responsables del sistema contraincendios. A los fallecidos les dedican un párrafo, ni una palabra a los familiares.
Según el «texto íntegro de los técnicos del incendio de Guadalajara» difundido por la agencia Efe y reproducido por el diario ABC, después de resaltar «el calvario que hemos vivido», dedican varios párrafos a descalificar al PP con frases para el recuerdo:
«Pero hoy llega el momento de decir que ha sido un verdadero calvario, en lo profesional y en lo personal, el que hemos sufrido».
«…queremos pedir un mínimo de rigor a aquellos que valiéndose del poder que otorga una tribuna abierta como es un medio de comunicación, nos han juzgado y condenado públicamente».
«Solo esperamos que un incendio no entre nunca, jamás, en la contienda política, porque tras la instrumentación política de una tragedia humana, habrá personas, con familia e hijos a los que esperamos no pongan jamás en el «calvario» que hemos sufrido».
«Lamentamos sobremanera que políticos de esta región hayan pasado de aspirantes a concejales de su pueblo a las mas altas responsabilidades dentro de su partido a nivel regional a costa de tratar de destruirnos profesional y personalmente».
«Creemos inadmisible que un partido político con aspiraciones de gobierno pretenda conseguir réditos políticos tratando de encausar penalmente a trabajadores de un servicio de emergencias».
«Queremos pedir al Partido Popular que en el futuro se abstenga de intentar la condena de personas inocente. El fin no justifica los medios».
En este asunto, lo peor, es que hay quien no ha tenido la oportunidad de vivir ningún «calvario», esencialmente porque no vive desde hace cinco años. El silencio, al que se han resignado los familiares, sería el mayor respeto y homenaje a la verdad.
