La tortícolis crónica del PP da que hablar

La publicación el pasado 18 de octubre de nuestro artículo ‘La larga lista de enchufes en el PP balear nos da calambre’, ha hecho que echen chispas propios y extraños.

La relación de altos cargos que han colocado a familiares directa o indirectamente es un hecho irrefutable que muestra, una vez más, la pasta de que está hecha la casta política. El poder, desde fuera, se alimenta de personas que luego son desechadas, en un ejercicio suicida que a la larga les pasa una factura que no pueden permitirse. Desde dentro, una vez conseguidos así los votos de todos esos ciudadanos que son tan ingenuos como para creer que las promesas electorales se mantendrán sine qua non, la tónica es la misma, sólo que con un pequeño matiz: Se recluta a los afines, cuanto más cercanos mejor, para convertir lo que debería ser un servicio público en un mero negocio.

Esto es así. De ahí que sean muchas las personas que trabajan en el partido las que tengan tortícolis crónica de tanto mirar hacia otro lado. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni más tonto que quien, desde los estratos morales más bajos, se quiere erigir ahora en paladín de una falsa cruzada que para lo único que sirve, amén de para pagar las indecentes deudas de los bancos a costa de todos, es para rodearse de un corral de panzas agradecidas. Mantener el gallinero sin demasiado ruido es, empero, ardua labor, sino imposible. Hay quien dice que los altos cargos son como los peñascos: Sólo los pueden alcanzar las águilas o los reptiles…

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído