¿Piratear será legal?

(PD/EFE).- La Audiencia de Valencia considera que instalar estas tarjetas en una videoconsola es convertirla en un ordenador personal.

La Audiencia Provincial de Valencia ha considerado legal la instalación en videoconsolas de chips que permiten el uso de juegos no originales, ya que pueden mejorar su rendimiento y convertirlas también en ordenadores personales «aptos para realizar múltiples tareas absolutamente lícitas».

El auto, dictado por la sección quinta de la Audiencia, rechaza así el recurso presentado por las compañías que integran la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento.

Esta asociación apelaba un auto, dictado en enero por el Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia, a favor de un comerciante que había sido denunciado por vender chips para que las videoconsolas pudieran leer juegos originales de otras regiones, software casero y sistemas operativos que la actualizan y convierten en un ordenador personal.

Comprobadas las pruebas periciales del material que vendía el demandado, la Audiencia entiende como «racional y ajustado a derecho su razonamiento de haberse acreditado que los chips que se instalan o se pueden instalar en las videoconsolas pueden servir, desde luego, como dispositivo tendente a desprotegerlas para permitir utilizar juegos no originales, pero también para permitir la ejecución de juegos originales de otras zonas» (o sistemas televisivos, como el NSTC utilizado en Japón o EEUU).

El auto argumentó que esa modificación puede «convertir la consola en un ordenador personal apto para realizar múltiples tareas absolutamente lícitas, como pueda ser el manejo de fotografías, ejecutar juegos de libre distribución no diseñados para consola o escuchar música».

«No se cumpliría, por tanto, el requisito de la exclusiva o específica destinación a la supresión o neutralización de dispositivos de protección de las consolas» que contempla el Código Penal para condenar la desprotección de programas de ordenador, señala la resolución, que sobresee provisionalmente la causa contra el citado comerciante y contra el cual no cabe recurso.

La defensa del comerciante argumentaba que el comprador de una consola, «como el de cualquier otro producto manufacturado, puede hacer con el objeto de su propiedad lo que estime oportuno, salvo que vulnere derechos de terceros».

«El comprador de un automóvil puede modificarlo a su antojo, poniéndole los alerones y tapacubos que pretenda, por antiestéticos que estos sean: mientras no perjudique la seguridad vial, está legitimado a hacer con su propiedad de su capa un sayo», señaló la defensa.

A este paso y en menos de lo prevista, hasta piratear será legal.

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