(PD).- El aparato de Google no será el mejor para todos los públicos: si bien puede competir con el iPhone en términos de apariencia, recursos y precio, pierde tgerreno en otros aspectos.
La estrecha vinculación del G1 con el creciente número de aplicaciones de Google y su sistema operativo de código abierto le granjeará las simpatías de quienes ya están vinculados a los programas de la firma. También atraerá a tecnófilos que disfrutan probando múltiples añadidos y quieran tener a disposición un amplio repertorio de opciones.
Por otra parte, la apertura del celular a desarrolladores de todo el mundo implica que puede haber problemas con los controles de calidad, y que, en último término, quien termine sufriendo sea el usuario.
Para resumir, el G1 apela a los amantes de los artilugios y a los guerreros de la tecnología. Quienes quieran un producto que simplemente funcione preferirán apostar por el iPhone.