La palabra selfie apareció por primera vez escrita el 13 de septiembre de 2002 en un foro de internet de la televisión pública australiana.
Dos décadas después, lo que empezó como una rareza lingüística se ha convertido en una de las causas de muerte accidental más absurdas y más documentadas de la historia contemporánea.
Las cifras actualizadas son más graves de lo que muchos imaginan. Desde octubre de 2011 hasta 2024, los estudios académicos y los registros periodísticos calculan que al menos 700 personas han muerto en todo el mundo sacándose una fotografía. Los selfies matan entre diez y quince veces más personas al año que los ataques de tiburón. Y la tendencia, lejos de moderarse con la concienciación pública, sigue creciendo al mismo ritmo que la competencia por las imágenes más espectaculares en las redes sociales.
India acumula el récord mundial con más de 300 muertes documentadas, más de la mitad del total global. El número de víctimas provocó que el país estableciera más de 50 zonas libres de selfies en lugares de alta afluencia turística, dieciséis de ellas solo en Bombay. Le siguen Rusia, Estados Unidos y Pakistán en el ranking de países con más fallecidos.
Los hombres jóvenes de entre 18 y 30 años ocupan tres cuartas partes de las estadísticas mortales, no porque se hagan más selfies que las mujeres, sino porque tienen mayor predisposición a asumir riesgos físicos para conseguir la imagen. Mueren en caídas, ahogamientos, atropellos, accidentes con armas de fuego y colisiones de tráfico.
Estos son los diez tipos de selfies más peligrosos y más comunes que la gente sigue haciéndose a pesar de las advertencias.
1. En el borde de un precipicio o edificio en altura
Es el más mortal estadísticamente. Puentes, azoteas, acantilados, miradores sin barandilla: la búsqueda del fondo más espectacular lleva a miles de personas cada año a colocarse en posiciones donde un paso en falso, una ráfaga de viento o un simple error de equilibrio significa la caída. En el Gran Cañón del Colorado se han registrado múltiples muertes de turistas que cayeron al vacío intentando capturar la perspectiva perfecta. En Croacia, los equipos de rescate publicaron avisos en redes sociales pidiendo a los visitantes que dejaran de hacerse selfies peligrosas en los lagos de Plitvice después de que un canadiense sobreviviera milagrosamente a una caída de 75 metros.
2. En las vías del tren
India concentra la mayoría de las muertes en esta categoría. Jóvenes que se colocan en las vías o en puentes ferroviarios para capturar el momento en que el tren pasa a pocos metros son atropellados porque calculan mal la velocidad o no escuchan la señal de advertencia. En 2023, al menos 30 personas murieron en el mundo en accidentes relacionados con selfies en entornos ferroviarios.
3. Mientras se conduce
Uno de los más comunes y de los que más víctimas suma en términos absolutos. El conductor que aparta la vista de la carretera dos o tres segundos para encuadrar una imagen pierde el control del vehículo a velocidades que no dan margen de reacción. Los estudios de tráfico en Estados Unidos y Europa estiman que el selfie al volante provoca miles de accidentes al año, la mayoría de los cuales no llegan a los titulares porque se registran como distracciones genéricas.
4. Con armas de fuego
Estados Unidos acumula el mayor número de muertes en esta categoría. El selfie con una pistola o un rifle, frecuentemente en el proceso de manipulación del arma para encuadrar la fotografía, provoca disparos accidentales que en muchos casos son fatales. En varios casos documentados, la víctima murió con el arma apuntándose a sí misma sin ser consciente de que tenía el seguro quitado.
5. En el agua: playas, ríos y embarcaciones
Gigi Wu, la influencer taiwanesa conocida por escalar montañas y fotografiarse en biquini en las cumbres, murió al caer en un barranco durante una escalada. Pero el agua es el entorno donde más accidentes ocurren después de las alturas. Turistas que se adentran en el mar de espaldas para capturar las olas, excursionistas que se acercan demasiado al borde de cascadas o pasajeros de embarcaciones que se desestabilizan al inclinarse sobre la borda: el ahogamiento es la segunda causa de muerte por selfie después de las caídas.
6. Con animales salvajes o peligrosos
Osos, bisontes, cocodrilos, toros en los encierros: la búsqueda del selfie con fauna salvaje provoca cada año mordeduras, cornadas y ataques que en ocasiones son mortales. En los parques nacionales americanos, los avisos sobre los peligros de acercarse a los bisontes para fotografiarse llevan años sin reducir el número de incidentes. El animal no entiende de encuadres ni de esperas pacientes.
7. En zonas de conflicto o desastres naturales
Periodistas y turistas que se fotografían con explosiones, incendios o inundaciones de fondo como parte del encuadre se colocan en situaciones de riesgo extremo por el afán de capturar la imagen más impactante. Varios fotógrafos aficionados han muerto en los últimos años en zonas de conflicto intentando conseguir imágenes que las redes sociales premiaban con miles de interacciones.
8. En la nieve y la montaña
Las avalanchas, las caídas en pendientes heladas y la exposición al frío extremo por detenerse demasiado tiempo en zonas de riesgo para fotografiarse son causas de muerte y rescate documentadas en los Alpes, los Pirineos y cualquier cadena montañosa frecuentada por turistas. Rusia acumula un número significativo de muertes en esta categoría, con víctimas que cayeron de puentes nevados o pendientes intentando capturar el paisaje invernal desde el ángulo más peligroso.
9. En lugares con riesgo eléctrico
Torres de alta tensión, subestaciones eléctricas, tejados con cables: la búsqueda de alturas no convencionales para las fotografías lleva a algunos jóvenes a trepar estructuras donde el riesgo de electrocución es real e inmediato. En Europa del Este y Asia se han documentado varias muertes de jóvenes que murieron electrocutados mientras intentaban fotografiarse en la cima de instalaciones eléctricas.
10. En el borde de volcanes y géiseres
Yellowstone en Estados Unidos y varios volcanes activos en Indonesia, Islandia y América Central han sido escenario de accidentes graves por turistas que se acercan demasiado a los bordes o a las zonas de actividad geotérmica. Las quemaduras por géiseres y las caídas en cráteres son poco frecuentes pero ocurren, y casi siempre están asociadas al intento de conseguir una imagen más cercana y más espectacular.
Lo que las estadísticas dicen sobre nosotros
La investigación académica sobre muertes por selfie publicada en revistas especializadas como el Journal of Family Medicine describe el fenómeno como un problema de salud pública emergente vinculado a la búsqueda de validación social en las redes. La recompensa inmediata de los likes activa los mismos mecanismos neurológicos que otras conductas adictivas y puede llevar a asumir riesgos que en otro contexto el mismo individuo no asumiría.
Rusia publicó en 2015 una guía oficial de selfies sin peligro en la que advertía a la población que «una selfie llamativa puede costarte la vida». La guía no eliminó las muertes. Las redujo temporalmente y luego la tendencia volvió a crecer.
El problema no es la cámara. Es la audiencia que espera al otro lado.