Parece que en mayo van a pasar muchas cosas. Una de ellas son las elecciones francesas. Para España, estos comicios no son neutrales, y para Europa tampoco. En estos momentos, Angela Merkel espera un aliado sensato para recuperar el eje Franco-Alemán y tirar de Europa. Pero el asunto no está nada claro. En Italia, Prodi navega a la deriva con un país en el que nadie confía. La economía está al borde del colapso, el payaso Berlusconi no es alternativa, y la mafia se come el país con la única oposición del cardenal Sepe. Italia, Francia y Alemania son –teóricamente- las tres grandes potencias que pueden reflotar Europa. La Inglaterra de Cameron podría ayudar y colaborar con un europeísmo moderado, si se encuentra enfrente con propuestas sensatas. Pero al resto de los países les basta con sobrevivir.
Ni Polonia, gobernada en estos momentos por unos tipos algo enloquecidos, ni Hungría, ni Austria, pueden sustituir a las potencias alemana y francesa. El resto, por unas razones o por otras, menos. Solo España hubiera podido jugar un papel decisivo, pero nadie va a querer tener nada que ver con alguien que entrega su empresa energética estrella al ineficiente y hundido estado italiano. Así las cosas –de forma muy resumida- la cuestión es quién va a ganar en mayo los comicios del país vecino. Si gana Segolène, Prodi, Zapatero y ella formarán una barrera de ineptitud –ni comen ni dejan comer- que impedirá cualquier movimiento a Merkel. No sé cuánto tiempo podrá aguantar Europa esa situación. Si ganan Bayrou o Sarkozy, Merkel podrá contar con ellos. Si gana Lepen, nos hundimos todos, porque es capaz de montar el numerito de sacar a Francia de la UE.
La buena noticia es que parece que Segolène sigue haciendo bobadas que le van a impedir ganar las elecciones, aunque nunca se sabe. Con los últimos disturbios en el metro de París, ella y Bayrou se la jugaron por ir de “bien quedas”. Cuando los chulescos radicales que hacen invivibles las barriadas de todas las ciudades de Francia amenazaron a Sarko, su enemigo número uno, los dos candidatos se apresuraron a apoyarlos. Error, craso error. Debían haber defendido al candidato. La gente normal reaccionó de inmediato: subida de Sarko -y por desgracia de Lepen- y bajada de Bayrou y de Segolène. La gente está harta de estar en manos de mafiosos terroristas callejeros y delincuentes a causa de lo “políticamente correcto”. Quieren vivir sin estar continuamente aterrorizados. Pero eso, Bayrou que vive plácidamente en su finca de los Pirineos, o Segolène, que paga el impuesto para ricos porque es rica, no lo entienden. No entiende lo que son muchas líneas del metro de París, y muchas barriadas de todas las ciudades francesas. La vida cotidiana de millones de franceses se ha convertido en un infierno, y sus políticos y periodistas se empeñan en no verlo. Sarko, que ha sido ministro del interior, lo sabe. Lepen, el gran manipulador de la desesperanza de la gente también. Espero, por el bien de todos, que gane Sarkozy, o al menos, Bayrou. Por el bien de ellos y por nuestro bien. Espero que Merkel y cualquiera de ellos puedan sacar adelante un proyecto europeo sensato. Espero que alguien ponga algo de sentido común en este gallinero. Por el bien de todos.
