El Valladolid de los grabados históricos revive por la inteligencia artificial

Por José María Arévalo

(Recreación con inteligencia artificial del grabado de un grabado de la ciudad de Valladolid en 1579)

Interesante trabajo el de la profesora de Geografía e Historia en Laguna de Duero, Beatriz Fernández, que ha recurrido a las nuevas tecnologías para crear experiencias inmersivas entre sus alumnos, recreando con inteligencia artificial grabados antiguos de Valladolid. Lo contaba, en El Norte de Castilla, Víctor Vela, en un informe de finales del año pasado.

El testimonio -contaba Vela- de aquellos que, con palabras y grabados, retrataron el Valladolid de hace siglos cobra nueva vida en las aulas gracias a la inteligencia artificial. Beatriz Fernández (Valladolid, 1982) profesora de Geografía e Historia en el instituto Las Salinas, en Laguna de Duero, ha buceado en los archivos para buscar planos históricos y los ha sometido a un proceso de actualización gracias a las nuevas tecnologías. El resultado es una imagen recreada que permite a los alumnos hacerse una idea más clara de cómo podía ser hace siglos la ciudad. ¿Cómo serían esos grabados del siglo XVI si en aquel entonces hubiera existido la fotografía? ¿Cómo sería en imágenes la villa que Townsend describió a finales del siglo XVIII? El resultado puede verse en @profesoradesociales, un perfil de Instagram (con más de 14.000 seguidores) en el que Beatriz lanza propuestas innovadoras y creativas para trabajar en el aula.

Así, el grabado de Françesco Valegio, fechado en 1579, era apenas una postal en blanco y negro, atestada de torres en su centro abigarrado, rodeada de campos abiertos hasta donde alcanza la vista, con el nombre de ‘Vagliadolit’ escrito en un cielo en el que las nubes son apenas líneas de tinta pintadas sobre un papel.

(El grabado Vallisoletvm, incluido en una obra de G. Brau y F. Hogenbergm, editada en Colonia en 1593, reinterpretada por la inteligencia artificial)

El ‘Vallisoletum’ que se publicó también más o menos por esa época facilita el trabajo a la imaginación gracias al empleo del color. El grabado forma parte de ‘Civitatis Orbis Terrarum’, una obra de G. Brau y F. Hogenbergm, editada en Colonia en 1593, con planos y vistas de ciudades europeas. La de Valladolid se hizo desde el ligero promontorio de la actual ermita de San Isidro. A lo lejos, las torres de La Antigua, la Colegiata, San Pablo, San Benito, el Salvador, San Andrés, San Martín.

Y el 27 de julio de 1786, el reverendo anglicano Joseph Townsend llegó a Valladolid con los ojos bien abiertos, dispuesto a descubrir todo lo que la capital del Pisuerga le podía ofrecer. Profesor de Cambridge y apasionado de los viajes, entre abril de 1786 y julio del año siguiente recorrió España para empaparse de su cultura, de su patrimonio histórico, sus dinámicas sociales. Aquí, en esta ciudad que entonces tenía 20.000 habitantes, disfrutó de la «espaciosa y venerable» Plaza Mayor, se desilusionó un poco con una catedral «lejos de ser elegante», ensalzó la importancia de la Universidad, se maravilló con la fachada de San Pablo.

«Con estas imágenes recreadas por mí gracias a la inteligencia artificial trabajamos varios aspectos», ha explicado Beatriz. El primero es que los alumnos pueden percibir la evolución de Valladolid a través del tiempo e imaginar, con un mayor grado de detalle, cómo era la ciudad donde tenían lugar episodios históricos que están en sus apuntes y libros de texto. Es una experiencia «inmersiva» que favorece a los alumnos la comprensión de diversos aspectos de la Historia y el conocimiento sobre cómo ha evolucionado el urbanismo en la capital.

(Recreación con inteligencia artificial de un grabado de la plaza del mercado de Valladolid.)

Pero, al mismo tiempo, y esto es muy relevante, se fomenta el espíritu crítico entre los jóvenes. «Ahora mismo, todos utilizan la inteligencia artificial para hacer trabajos y estudiar. Por eso es tan importante recordarles que lo que dice ChatGPT no es la verdad absoluta. Que a veces falla. Y que, por eso, hay que recurrir a fuentes reales y fiables, hay que contrastar lo que nos dicen para llegar a documentos veraces y fidedignos». Eso, que es fundamental en la enseñanza (más aún en la Historia), se subraya especialmente en tiempos de la inteligencia artificial.

Esta propuesta de revivir los grabados antiguos de la ciudad -convertida en viral en las últimas semanas- es tan solo una de las ideas lanzadas por Beatriz Fernández para trabajar en sus clases. También se ha preguntado, por ejemplo, cómo habrían reflejado Valladolid los grandes maestros de la pintura (desde La Antigua vista por Van Gogh a un Campo Grande impresionista).

La profesora, ahora en Laguna de Duero, abrió su cuenta de Instagram en 2018, justo después de aprobar las oposiciones, para compartir ideas y proyectos educativos. Junto con otros profesores de toda España, forma parte de una suerte de «claustro virtual» en el que comparten recursos, actividades y materiales que, incluso, en algunos casos, llevan a la práctica con acuerdos entre institutos. Una de esas propuestas, vinculada con la Primera Guerra Mundial, fue la que puso en marcha junto a institutos de Tordesillas (Juana de Castilla) y Fabero (Beatriz Osorio). Los alumnos tenían que escribir (y enviar) cartas como si fueran soldados en el frente que escribían a sus familias. Al tener que datarlas, había que aprenderse la fecha en la que, por ejemplo, tuvo lugar la batalla de Verdún. Y en el relato de la carta, había que explicar momentos relevantes de la contienda, a partir del trabajo con cartas, poemas y diarios reales. En el fondo está el concepto de «empatía histórica», para que los alumnos comprendan mejor el momento histórico que están estudiando y se asomen con análisis crítico a las fuentes.

La creatividad más allá del libro de texto ha inspirado también la composición de canciones, con la escritura de estrofas y estribillos con la base de testimonios reales de la época. Y otro ejemplo es un juego ‘scape room’ que recrea la ‘Operación carne picada’ (mincemeat), un plan británico llevado a cabo durante la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de engañar a los alemanes con una falsa invasión. «Los alumnos tienen que analizar todas las pistas, comprobar si la documentación aportada es falsa y decidir si deben informar a sus superiores sobre una operación que podría ser una trampa», indica Fernández, convencida de que todas estas herramientas contribuyen a hacer la historia más accesible e interesante para los estudiantes de Secundaria y Bachillerato.

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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