Los lunes, revista de prensa y red

“Trump y ‘la tapadera’ del falso autónomo Zapatero”, de Francisco Rosell; “Una ruptura sin firma: Sánchez ya gobierna solo en Moncloa”, de Javier Portillo; “Manu Sánchez señala en ‘Lo de Évole’ la censura en la televisión nacional: `Me daban listas de a quién no podía nombrar´”, de Á. Roldán; y “Los papeles del 23-F que eran del 27-O y el Partido Campechano Tarumba”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Tomás Serrano en El Español el pasado día 4)

TRUMP Y ‘LA TAPADERA’ DEL FALSO AUTÓNOMO ZAPATERO

Artículo de Francisco Rosell publicado en El Debate el pasado día 4

Ahora, mientras España se sumerge en la incertidumbre, esa tapadera se puede haber descorrido alumbrando una carga tan explosiva como la que justificó un sorprendente rescate de una aerolínea que transportaba mercancías tan singulares como para merecer tan altos como sospechosos padrinos

Aludía la otra noche Esteban Urreiztieta, gran periodista de investigación al que conozco bien de mi época de director de El Mundo, en Horizonte de Cuatro, a la anécdota que refiere Zapatero para poner en valor sus tratos con la satrapía venezolana ante la que nunca fue mediador imparcial, sino un agente chavista, como corroboró admitiendo que no ha hablado jamás con María Corina Machado, líder natural de la oposición democrática. Pero también ha arrastrado a España a una situación imposible al propiciar su ruptura con sus aliados occidentales hasta negar asistencia a EE.UU. desde la base de uso conjunto de Rota en su ofensiva contra el régimen de los ayatolás iraníes.

Como era previsible el dúo Sánchez-Zapatero ha venido a la Tierra, como exclamó la madre de Ricardo III sobre el tirano, para hacer de ella un infierno. Si el primero alentó a los socios del Grupo de Puebla a ponérselo imposible a EE.UU. en favor de China, Sánchez ha terminado exponiendo a los españoles tras el dictum de ayer de Trump, mientras se reunía con el canciller alemán Merz: «España es un aliado terrible, no queremos tener nada que ver con ellos». En Rabat, deben celebrarlo a la espera de que recalen allí las bases norteamericanas como ya amenazó Hillary Clinton a Zapatero. Un bobo solemne y un mentecato sin escrúpulos ya tienen el lugar en la Historia que pretendían a costa de la seguridad y la libertad de los españoles.

Volviendo al episodio del vuelo de Zapatero, al verlo curiosear la videoteca de la aerolínea comercial que le trasladaba a Caracas, uno de los pasajeros se animó a recomendarle Misión imposible, el serial de acción que interpreta Tom Cruise, lo que le sirve para subrayar su ímproba tarea. Sin embargo, lo que comienza a tornarse comprometida es su posición tras quedar atrapado el lunes en el desfiladero de la Comisión del Senado sobre el mal llamado ‘caso Koldo’, al ser éste sólo un peón de una trama que involucra a Zapatero y a Sánchez.

Lejos de servir de punto de inflexión, comprometió su estado judicial quien aparentó ser una especie de viajante de comercio que tarifaba como autónomo sus trabajos hasta salir del Senado retratado como un lobista de intereses espurios. De hecho, entró risueño como un anuncio del limpiametales Netol hasta que se le fue agriando una sonrisa hecha mueca, mientras se calaba –como Sánchez– unas gafas que dulcificara su turbada faz de Joker. Puesto contra las cuerdas por el portavoz del PP, el veterano de guerra Fernández-Maíllo, Zapatero retornó a ser aquel que amenazó al ganador de las elecciones venezolanas, Edmundo González, en su encerrona en la embajada española, con que él también podía ser un chico malo.

Así, frente a los sólidos documentos gráficos y pruebas aportados por El Debate, gracias a Alejandro Entrambasaguas, el expresidente adoptó en la Cámara Alta el porte desfachatado de la célebre Madame de Sommery. Pillada «in fraganti» por su marido, mientras holgaba en su lecho nupcial con un amante, esta dama de alta alcurnia y baja cama negó audazmente lo que estaba a ojos vista. Como el humillado cónyuge no cejaba en su cólera, le endilgó con procaz descaro: «¡Ah, bien veo que ya no me amas y crees más lo que ves que lo que yo te digo!». Otro tanto Zapatero, quien apetecía que los comisionados –de hecho, fue como obraron separatistas y filoetarras– profesaran, no lo que podían percibir con sus pupilas, sino el cuento que les narraba cada vez con peor talante en un mal recital cuando en casa tiene una soprano como Sonsoles Espinosa, la madre de sus hijas.

Es más, el Bambi de su mocedad política lanzó un berreo de padre y muy señor mío contra quienes deslizan que, como trascendió tras su inmortalizado encuentro en los montes del Pardo con su supuesto testaferro Julio Martínez al cuadrado y el posterior borrado de datos por parte de éste, podría haber dado un soplo a su compañero de banderías antes de la detención por parte de la UDEF. Ello tenía su aquel habida cuenta cómo su Gobierno se la jugó, para no interferir sus apaños con ETA, al entonces juez Marlaska con el chivatazo sobre la redada del aparato de extorsión de la banda en el bar Faisán de Irún.

No se sabe si fue por arrogancia o vanidad lo cierto es que Zapatero quiso menospreciar a la oposición con la altanería de aquel director general de la RTVA en tiempos del absolutismo socialista que, al acudir a la comisión de control parlamentaria, les transmitió que no le fueran con pendejadas, pues acudía «chungo de papeles» sobre los contratos de las «productoras pata negra», por lo que ahora se enfrenta a una situación chunga. Como vaticinó ayer el comisionista Víctor de Aldama en El programa de Ana Rosa, luego de desenmascarar sus mendacidades en el Senado, no hay que excluir que el lobista Zapatero ronde el presidio si la Justicia obra con el canon francés con sus expresidentes Chirac o Sarkozy.

Ya nadie puede creerse –y mucho menos a tenor de sus vidriosas justificaciones– que Zapatero fue un mero consultor de «Análisis Relevante», en cuya génesis participó junto a Julio Martínez Martínez, su hombre en Telefónica, Javier de Paz, y de otro directivo de la compañía, Sergio Sánchez (ahora en Movistar Plus), aunque tanto padrino y apadrinado –Zapatero&Paz– soslayaron figurar como accionistas a la hora de registrar la sociedad.

Curiosamente, los aparentes «análisis relevantes» –en realidad, un «copia y pega» enjaretado por inteligencia artificial– sólo movieron el interés de la aerolínea Plus Ultra beneficiada con 53 millones en 2021 cuando estaba quebrada antes del COVID y poseía un solo avión, por lo que su aliciente estratégico era únicamente para quienes se lo llevaron crudo. Ello abunda en que los 463.000 euros que cobró Zapatero, así como los 198.000 de sus hijas, pudieran corresponder a la liquidación de las comisiones fijadas en el borrador de contrato que la Policía halló en el ordenador de su amigo Martínez investigado por blanqueo y organización criminal, por el que Plus Ultra le abonaría el 1% de comisión por el montante de las ayudas públicas que cosechara, esto es, 530.000 euros.

El gatuperio adquirió tintes de sainete cuando, al recordarle Fernández-Maíllo que Sergio Sánchez (el ex CNI) había declarado que los 15 informes los escribió él, aseveró que su contribución fue «informes orales» que su amigo doble Martínez transfería a clientes anónimos para él. Bajo esa falsía, todo avizora que Zapatero ha podido usar una sociedad instrumental típica para actividades delictivas por un salvamento que nunca debió autorizar Sánchez. Ello acreditaría que pudiera estar «pringado hasta el cuello» quien no quiso contestar nada sobre la multinacional Huawei al temer a esa conexión suya más que a un cable pelado y tener mucho que ver con el aislacionismo español con respecto a Occidente y orbitar en torno al régimen de Pekín.

Por eso, volviendo al inicio, aquel viajero que le aconsejó a Zapatero Misión imposible tampoco hubiera errado, sin substituir al protagonista, proponiéndole «La tapadera». En ella, Cruise encarna a un prometedor abogado de Harvard que, pudiendo aspirar a afamados bufetes, ingresa en uno de Memphis especializado en voluminosos patrimonios. Colmado de atenciones en su bienvenida, descubre que su honorable fachada camufla una terrible evidencia que no advertirá en toda su enjundia hasta que se le hace el encontradizo alguien que dice ser del FBI y que persigue el blanqueo de capitales por el crimen organizado. Ahora, mientras España se sumerge en la incertidumbre, esa tapadera se puede haber descorrido alumbrando una carga tan explosiva como la que justificó un sorprendente rescate de una aerolínea que transportaba mercancías tan singulares como para merecer tan altos como sospechosos padrinos.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20260304/trump-tapadera-falso-autonomo-zapatero_391784.html

UNA RUPTURA SIN FIRMA: SÁNCHEZ YA GOBIERNA SOLO EN MONCLOA

Artículo de Javier Portillo publicado en La Razón el pasado día 3

Ya no hay coalición en el Palacio de la Moncloa –si es que alguna vez hubo alguna–. La renuncia de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, a intentar liderar de nuevo la alianza de las izquierdas, que se presentarán unidas en las próximas elecciones generales, fue, en verdad, la firma simbólica de la ruptura de la cohabitación entre el PSOE y Sumar. Sobre el papel, los dos partidos mantendrán la ficción que llevará la contraria formalmente hasta que se celebren las elecciones generales, porque todos los ministros y el propio presidente seguirán diciendo que forman parte de un «Gobierno de coalición progresista» en el que los dos partidos tienen sus parcelas definidas.

Pero la realidad, casi siempre, va por otro lado. Nada como el arte de la apariencia. En política vale más que cualquier otra cosa. El jefe de gabinete del presidente, Diego Rubio, lo sabe muy bien. No por casualidad, en su tesis doctoral encontró justificaciones al engaño en escritos históricos, como un texto del siglo XV que afirma que «la simulación y la disimulación no son pecados, sino técnicas ventajosas y extremadamente útiles para prosperar en la vida». Pero que no le engañen, querido lector. La verdad es que Yolanda Díaz ha dinamitado la fuerza de su espacio político en el Consejo de Ministros porque le ha arrebatado la principal herramienta de persuasión de todo proyecto político: el futuro. Los humanos no dejamos de ser expectativa. Todos esperamos algo constantemente, en algún momento. Y, además, algo que encaje con nuestros deseos. La única certeza es que Sumar ya no será Sumar. Será otra cosa, etérea, indeterminada. Y que no habrá vicepresidenta Díaz en el frente. Nadie sabe, de hecho, quién estará al frente, aunque todos hacen sus quinielas.

Cuando la principal referente del socio minoritario se aparta del horizonte electoral, la alianza de gobierno pierde la expectativa compartida de futuro. La coalición puede seguir funcionando formalmente, pero deja de proyectarse como un proyecto político común. La renuncia de Yolanda Díaz ha debilitado aún más la capacidad negociadora de Sumar frente al PSOE. Los socialistas llevan años midiendo constantemente la fortaleza del otro. Ahora que sus «colegas» están en transición o interinidad, recentralizarán la agenda y el liderazgo para que Sánchez gobierne, de facto, en solitario. Ya no puede haber interlocución ni debate interno porque ya no está claro quién representa ese espacio. Y Yolanda Díaz ya ha perdido toda la legitimidad (y la credibilidad), pese a seguir siendo la «dos» del Ejecutivo. Pero el lío de su adiós no acaba ahí. Su paso atrás fue el pistoletazo de salida para el juego de tronos. O baile de puñales. Ya sabe que, si algo se le da bien a la izquierda, es la guerra fratricida y debatir sobre el sexo de los ángeles.

El PSOE nunca se tomó en serio a Sumar. Y ahora que ya no habrá más Sumar, los socialistas se permiten el lujo de influir en el debate sobre quién debe ser el nuevo líder de su izquierda. Gabriel Rufián gusta. Y mucho. Pero esa es otra historia. Todos en Moncloa saben que gobernar en coalición es como compartir techo con alguien a quien, además, pretendes disputarle la herencia. Se coopera por necesidad, pero se compite por instinto. Al principio, en la luna de miel, los socios se reparten sonrisas, ruedas de prensa y argumentarios coordinados. Pero debajo de la mesa siempre hay pisotones. La ciencia política lo explica con frialdad académica: responsabilidad compartida frente a diferenciación electoral. Traducido: o gobiernas juntos o te preparas para sobrevivir al otro. Y cuanto más se acercan las urnas, más sube el volumen de los matices, las enmiendas y los «esto no es exactamente lo que queríamos». El Ejecutivo sigue en pie, pero la armonía empieza a sonar forzada.

El grande marca el compás y el pequeño intenta que no le tapen la melodía. El problema es que el desgaste no se distribuye proporcionalmente. Y el pequeño descubre que influir no es lo mismo que liderar, y que estar en el Gobierno no garantiza sobrevivir fuera de él. Las rupturas, además, casi nunca se anuncian con un portazo. Empiezan cuando uno de los dos piensa en la próxima campaña. Cuando el liderazgo de uno entra en transición y el otro toma nota. Ya solo queda Sánchez.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/una-ruptura-sin-firma-s%C3%A1nchez-ya-gobierna-solo-en-moncloa/ar-AA1XoKnr

MANU SÁNCHEZ SEÑALA EN ‘LO DE ÉVOLE’ LA CENSURA EN LA TELEVISIÓN NACIONAL: «ME DABAN LISTAS DE A QUIÉN NO PODÍA NOMBRAR»

Artículo de Á. Roldán publicado en El Confidencial el pasado día 2

Esta entrega de “Lo de Évole” ha servido para que Manu Sánchez termine de dinamitar los puentes con la industria televisiva madrileña. En un ejercicio de honestidad brutal sobre las tablas del Cartuja Center, el humorista ha despejado la eterna duda de por qué su éxito masivo no termina de cruzar Despeñaperros con la misma fuerza. Lejos de la frustración, Sánchez ha planteado una reflexión que es, en sí misma, una proclama de soberanía cultural: para él, intentar conquistar el mercado nacional bajo ciertas condiciones no es una meta, sino una cuestión de ego que no está dispuesto a alimentar.

«Es como si a Amancio Ortega le tocara el Euromillón; no es que no lo quiera, pero no le hace ninguna falta», atinó a decir para explicar su situación de privilegio en una comunidad de casi 9 millones de habitantes. Para el sevillano, Andalucía es una nación con entidad suficiente para colmar cualquier aspiración profesional. De hecho, afeó con retranca que se vea como un fracaso no salir de la región, comparándolo con la indiferencia que puede sentir el propio Évole por no ser una estrella en Portugal o Colombia. La frontera, según Manu, es puramente política.

Pero el verdadero hachazo llegó al hablar de la «traducción» de lo andaluz al resto de España. Sánchez denunció que, a menudo, salir de su tierra implica una obligación implícita de modular el acento para no parecer «vulgar» ante el espectador de la capital. «Cuando se traducen las cosas de lo nacional al andaluz es para hacerlo pasar de culto a vulgar, y yo no estoy dispuesto a pagar ese precio», sentenció, dejando claro que prefiere las «almóndigas» de su abuela a la pulcritud impostada de un plató de Madrid. Si el éxito llega, será sin fallarle a su gente, dice.

Ese recelo hacia la televisión nacional tiene un origen con nombres y apellidos. A preguntas de Évole sobre quién le caía peor del medio, el humorista apuntó directamente a los despachos. Reveló que, en sus intentos por saltar a la red nacional, se topó con muros de censura infranqueables. «Me han sentado antes y me han dicho que cogiera papel y lápiz: de Juan Carlos I di lo que quieras, de Felipe VI ni nombrarlo; de Rajoy lo que quieras, de Soraya ni una palabra», confesó, confirmando que las listas negras que sospechaba eran una realidad asfixiante.

Incluso en su propia tierra, el camino no ha sido de rosas. Manu recordó cómo la directiva de Canal Sur en tiempos de Susana Díaz le cerró las puertas pese a la afinidad ideológica, una situación que solo cambió con la llegada de Juanma Moreno a San Telmo. El humorista recordó que, aunque le han pedido proyectos ambiciosos como un late night, su sobredosis de realidad y su negativa a pasar por el aro de los escándalos políticos suelen asustar a quienes manejan los presupuestos de una cadena pública.

El humorista sevillano rompe tabúes sobre el éxito económico de la izquierda y reivindica su derecho al lujo: «Pago mis impuestos y con lo que me sobra compro lo que quiero»

La charla concluyó con un deseo compartido que Jordi Évole no tardó en recoger: un gran formato en Televisión Española donde no se le obligue a renunciar a su identidad. «Ojalá sea en TVE y ojalá no me hagan renunciar a Andalucía», remató Sánchez. Con esta entrega, el programa de La Sexta no solo ha retratado a un humorista, sino a un activista del acento que ha decidido que su dignidad profesional y su «socialismo de yates y gambas» no se negocian en ningún despacho de la capital.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/entretenimiento/tv/manu-s%C3%A1nchez-se%C3%B1ala-en-lo-de-%C3%A9vole-la-censura-en-la-televisi%C3%B3n-nacional-me-daban-listas-de-a-qui%C3%A9n-no-pod%C3%ADa-nombrar/ar-AA1Xk0eY

LOS PAPELES DEL 23-F QUE ERAN DEL 27-O Y EL PARTIDO CAMPECHANO TARUMBA

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 1

La llamada «desclasificación de los papeles del 23F», que ni ha sido completa ni son del 23 de febrero de 1981, sino del 27 de octubre de 1982, año y medio después, comentando el 23F.

Cuando Quevedo escribió su Genealogía de los modorros no podía saber que adivinaba el periodismo español del siglo XXI. Las tres familias de esta especie son los necios, los majaderos y los modorros, propiamente hablando. A los necios hay que estudiarlos para ver lo que dan de sí; a los majaderos, menos, porque pronto se delatan; y a los modorros, basta verlos. Ejemplo actualísimo de modorro, sería David Uclés, «El tonto´la boina».

La modorrez del periodismo español, con rarísimas excepciones, se ha visto en la forma de leer y valorar la llamada «desclasificación de los papeles del 23F», que ni ha sido completa ni son del 23 de febrero de 1981, sino del 27 de octubre de 1982, año y medio después, comentando el 23F. Se ha atribuido literalmente a «los golpistas del 23F» una frase de uno de los hermanos Crespo Cuspinera, sobre cómo dar un golpe el 27O de 1982, que no fallara como el de Tejero, Milans y Armada, un año antes, y que el error fue «dejar al Borbón libre», no «atarlo y controlarlo», que debería ser «objetivo a batir -sic- y eliminar». «Batir» sería «abatir»; y «eliminar», «asesinar».

Un disparate, hijo de la vagancia, con necias consecuencias

Necedad por encima de la majadería, de ahí la modorrez, es que los supuestos documentos del 23F sean de año y medio después, y de alguien que no participó en la fallida intentona. ¿No repararon en la fecha? No. ¿No cayeron en la cuenta de que no podían ser del 23F documentos posteriores? No. ¿Siguieron comentándolos como si revelaran algo del golpe? Sí. ¿Y qué novedosa conclusión extrajeron? Que el entonces Rey paró el golpe. ¿No se sabía ya, no había pruebas del asalto al Congreso, no salió el Rey en televisión para devolver a los cuarteles de Valencia los tanques de Milans, no se negó a recibir en la Zarzuela a Armada, con el plan de un gobierno de unidad nacional con él de presidente y Felipe González de vicepresidente? Sí, sí, sí y sí. ¿Y se había publicado todo eso antes? Absolutamente todo.

Vayamos a las consecuencias. ¿Se ha presentado esta catarata de despropósitos como prueba de que Juan Carlos I debía volver a instalarse en España, en loor de multitud, porque se confirmaba su papel en el 23F? Así ha sido. Y así lo ha entendido el jefe de la Oposición, Alberto Núñez Feijóo, pidiendo la vuelta del rey emérito a España, después de la supuesta desclasificación de los «papeles del 23F», que, como hemos visto, ni son todos ni son del 23F, sobre todo los elegidos como prueba exculpatoria.

El Partido Campechano y la Derecha Tarumba

La intervención de Feijóo este miércoles, cuando el lunes anterior había calificado de «cortina de humo» del Gobierno la desclasificación dichosa, hizo que muchos plantearan preguntas muy incómodas al líder del PP, como su aparente ignorancia sobre el 23F, el golpe y el papel del Rey, su posible credulidad sobre la tesis, solvente, pero, a mi juicio, parcialmente exagerada de Jesús Palacios y el gran Stanley Payne, sobre el conocimiento del golpe por Juan Carlos I, o si seguía el guion del que cabría llamar «PP histórico», el de Aguirre y Aznar.

El expresidente había aparecido sólo unos días antes en una foto, visitando a su histórico enemigo en Abu Dabi, y Esperanza Aguirre lleva años insistiendo en la vuelta del Emérito con piadosos argumentos de humanidad y respeto a los servicios prestados a la nación. Al parecer, ninguno de ellos ve que Campechano es el que ha creado y alimentado la fábula, publicada en su exitoso y mendaz libro Reconciliación (250.000 ejemplares vendidos) de que era su cruel hijo el que le impedía volver a su patria, oh, la patria, a donde viaja muy a menudo sin pedir permiso a nadie. No lo necesita, porque se fue cuando le convino, a él y a la Corona, y desde entonces no ha dejado de enredar, contra el Rey, para borrar las razones de su abdicación y oponer su supuesto valor, vulgo «cohone´» a la supuesta cobardía de Felipe VI ante Sánchez. Que sea ahora el rey, no le importa. Piensa, como los reyes rencorosos de las tragedias de Shakespeare, que, mientras viva, el único rey legítimo es él, y que haber tenido que abdicar es una injusticia universal que el hijo, el gobierno y el pueblo deben reparar.

Ayudamemoria: Campechano fue cómplice de Zapatero desde el 11M

Miquel Giménez ha publicado en Vózpópuli un tempestuoso artículo que tiene el mérito de resumir el argumentario o programa máximo del que cabría llamar Partido Campechano, y al que añadiría el adjetivo Tarumba. Excúsese la larga cita, pero hay que evitar que como en los papeles del 23F, la gente pretenda curar los males presentes en el cuerpo difunto del pasado:

«Sánchez tuvo muy claro desde el minuto cero que con Don Juan Carlos siendo Rey de España y Jefe del Estado más de cuatro cosas no habrían sucedido. Que Don Juan Carlos era un estorbo para sus planes totalitarios y que el monarca habría sido un enemigo formidable a la hora de intentar romper la Transición. Se subió el volumen de los altavoces rojiprogres y todos estos que después van a refrescarse al lavabo, alaban a una que se lo monta muy bien o van agrediendo sexualmente a sus subordinadas, ponían caras de indignación con el asunto Corinna Larsen. Hace falta tener una visión tartufesca de la política y de la vida para escandalizarse cuando eres el primero que debería callar. Se acusó de defraudador, de comisionista, de pesetero, en fin, pintaban a un monarca sin escrúpulos y nombrado por Franco, nada menos. Y Don Juan Carlos, que es un patriota como una catedral, entendió. Creyó que con su hijo las cosas le irían mejor a la Corona porque pensaba, cosa que le honra, que los reyes pasan, pero la Institución sigue. Sabía que tenía el enemigo en casa, que la izquierda no le iba a pasar ni media y que mientras la mayoría de los españoles lo queremos y reconocemos su enorme papel en la Transición, tenía que marchare al exilio. Porque exilio es, y no otra cosa, lo que sufre. Y como Sánchez está con lo del 23-F con tal de que no se hable de la corrupción que le rodea por todas partes, a Don Juan Carlos lo han vuelto a poner en boca de ese pelotón de los torpes estupendamente remunerados».

Sucede que Juan Carlos I abdicó el 19 de junio de 2014 y que Pedro Sánchez fue proclamado secretario general del PSOE el 18 de junio de 2017, tres años después. Y sólo tras presentar la moción de censura contra Rajoy el 25 de mayo de 2018 y ganar la votación en el Congreso, con 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención, Felipe VI firmó en el BOE la creación de su primer gobierno, el 1 de junio, como manda la Constitución. O sea, que Juan Carlos I abdicó cuando Sánchez todavía no era secretario general del PSOE, pero éste ya sabía que su gran enemigo podía haber sido el que ya no era Rey, y quizás rendidos al fatal encuentro de Sánchez con la Historia, pactaron los términos de su abdicación, como mejor convenía al que iba a ser presidente cuatro años después; y cuyo proyecto totalitario habría encontrado un obstáculo insalvable en el rey viejo, no en el nuevo. La bruja Lola era una racionalista acérrima al lado del visionario Sánchez.

El túnel del tiempo de Miquel Giménez funciona hacia atrás, pero ni sabe ni acierta. ¿Qué hizo el entonces Rey ante el proyecto de cargarse la Transición, que fue obra de Zapatero? Firmó sin la menor protesta la Ley de Memoria Histórica, y apoyó el pacto de ZP con la ETA y el separatismo catalán. Basten dos frases: «Hablando se entiende la gente» y «si sale, sale». Fue entonces cuando yo pedí, y fui el único, su abdicación. Pero creo que mi razonamiento era sólido: esa traición a su propio papel histórico sólo podía deberse a que estaba bajo el chantaje de sus líos de dinero y de sexo, y puesto que sus continuos escándalos le impedían cumplir su papel como mandan la Constitución y el decoro nacional debía dar paso a su hijo, que no tenía problemas similares y estaba, como se decía entonces y se probó después, «suficientemente preparado» para asumir la Corona.

Lo que hizo Juan Carlos no fue abdicar, sino maniobrar a plena luz del día, con Prisa, el PP de Gallardón y el ABC de J. A. Zarzalejos, hasta echarme de la COPE. En El linchamiento lo cuento muy detalladamente. Pero lo importante no es lo que hizo contra mí, sino contra la Corona. No hubo una sola decisión, por impopular que fuese, de Zapatero, que no contase con el respaldo, tácito o expreso, del Rey. Mientras desde la COPE, la AVT, y el PP organizábamos gigantescas manifestaciones contra el pacto del Gobierno con la ETA, Juan Carlos I no expresó ni una sola crítica. En cuanto al 11M, dijo a las víctimas, señalándose el bolsillo, que los jueces se habrían vendido. Y que a él «aún no le habían contado qué pasó en el 23F«. Es difícil saber si se reía, se creía sus propias mentiras o pasaba de todo. Lo único evidente es que decir que habría plantado cara a Sánchez es ridículo. Tal vez Miquel Giménez no estaba ayer donde está hoy, pero si no se sabe qué pasó, es deseable enterarse antes de tronar contra ese «pelotón de los torpes espléndidamente remunerados». Torpes, tal vez, remunerados, no.

Ni exiliado, ni patriota, ni generoso

¿Y por qué Feijóo, tan prudente, pide la vuelta, casi a hombros, de Campechano? Creo que hay una razón que no se dice: así antagoniza con Vox y se identifica con un estado de ánimo popular, que es el de la derecha que apoya a Abascal y critica a Felipe VI. ¿Tan poco le importa la vuelta del que, aunque lo diga Miquel Giménez, nunca ha estado en el exilio y se largó huyendo de la Prensa y de Hacienda? La Zarzuela, la mala de esta mala película, ha dicho que antes de que instalarse en España debería fijar aquí su residencia fiscal. ¡Qué ganas de fastidiar a un patriota al que sólo mueve el desprendimiento! ¿Qué para qué quería recuperar los 54 millones de Corina, cuando Zarzuela le imploró darlos por perdidos, si no podía explicar su origen? Para donarlos a las víctimas de algo, ¿para qué, si no?

Este sábado, Emilia Landaluce publicó en LOC una frase de Campechano: «Al final van a tener que reconocer lo que hice. Voy a acabar ganando«. ¿A quién le va a ganar? ¿Al Rey su hijo, con el que compite, para reforzar a la Corona? ¿A la opinión pública que pidió -pedimos- su abdicación, o que la aprobó y que hoy apoya a Felipe VI más que a él cuando tuvo que abdicar? ¿Y qué tenemos que reconocer que no supiéramos? ¿Lo que ha olvidado él? ¿Qué cumplir con su obligación no daba derecho a portarse como un golfo? Por lo visto, aquí todo el mundo se olvida de todo. Ni se sabe leer, ni se sabe escribir, ni rendir cuentas, ni pedirlas, cuando toca. Y si los medios de comunicación no saben pedirlas, todo por no darle a una tecla y comprobar en Google si lo que van a comentar es lo que sucedió, estamos perdidos.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/2026-03-01/federico-jimenez-losantos-los-papeles-del-23-f-que-eran-del-27-o-y-el-partido-campechano-tarumba-7367012/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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