La culpa es de Walt Disney
Los movimientos ideológicos capaces de cambiar la sociedad siempre son a largo plazo. Como el agua que horada la piedra, lenta, pero inexorablemente, impregnan primero y encharcan después las conciencias de sus integrantes hasta inundarlas y hacerlas pastosas. Moldeables. Sin cohesión -destruidos los principios éticos, culturales o morales que las mantenían firmes y unidas- ya están aptas para ser moldeadas conforme al nuevo credo. Y con ello, la sociedad en su conjunto. Hace casi un siglo Walt Disney, desconozco si de forma inocente o no, tuvo la idea -genial como técnica de marketing pero de efectos perversos décadas después- de ...