(o “¿Es que no saben ´desfacer´ sus entuertos?”).
Decididamente, mi señoría va a tener que empezar a hacer entregas o, mejor dicho, adelantos de trozos o pedazos de texto de mi «opera suprema», todavía inédita, cuyo título va a ser seguramente “De cómo salir de la crisis en que nos han metido algunos puñeteros e indocumentados políticos, pertenecientes a entrambos grupos: el del Poder y el de la Oposición”. Como observarán vuesarcedes, mi señoría es partidario de títulos cortos para los libros que o bien escribe él o que le escribe un «negro» que tiene de toda la vida y con el que nunca ha habido problemas, porque es persona formal donde la haya y si mi señoría le dice que quiere, por ejemplo, 5 artículos, para mañana mismo, sobre los almacenes de residuos de la energía nuclear, también llamados cementerios atómicos, no les quepa la menor duda de que esta misma noche le entrega a uno los 5 trabajos, para que los firme y se le puedan enviar a las publicaciones correspondientes. Eso sí: de barato, nada, porque casi hay que pagarle a él la décima parte o más, de lo que uno cobra después, pero la tranquilidad esa de que el tío no falla nunca y que además te escribe sobre lo que le pidas, por muy extraño que sea el tema, etc.: eso no tiene precio. Recuerdo una ocasión en la que me solicitaron 3 colaboraciones acerca de la metamorfosis de las ranas en Puerto Hurraco y sus alrededores, y el fulano me hizo 3 maravillas periodísticas que les encantaron tanto a los directores de las publicaciones que me las habían pedido, como a muchos de sus respectivos lectores que les enviaron cartas y más cartas de elogio, apología, encomio, ensalzamiento y no se sabe cuántas cosas buenas más. Y con el añadido de que este señor, mi «negro» –con perdón-, oigan, conoce la ortografía del español tan a la perfección que no tiene uno ni que leer los frutos de su pluma que uno vende como propios. Lo que ocurre es que esto de tener un «negro» (hay quien tiene más) para que le escriba a uno las cosas que le encargan como buen escritor (artículos, libros, discursos, etc.), lógicamente es secreto. Algo que no acaba de estar bien visto por las lectoras y los lectores, sino que tiene un fuerte rechazo social entre ellas y ellos -sí, ya empezamos con lo que la gente llama género y no es género sino sexo-, razón por la que lo mejor es silenciarlo.
No obstante lo dicho “ut supra” acerca de que mi señoría cree que los títulos de sus libros conviene que sean breves , pues… que ya veremos, que hay tiempo para decidir cuál será el frontispicio definitivo de la magnífica obra (“opera suprema”) que tiene entre manos, puesto que hay mucha tela que cortar y, hasta el momento, apenas ha escrito ocho folios. Por ende, la obra está aún inédita. De aquí a cuando esté “édita” puede transcurrir más tiempo del que nos queda al noble pueblo español para salir de la crisis económica y superfragilisticaespialidosa en que estamos inmersos, ya que, como saben vuesarcedes, la derecha u oposición es muy reacia a arrimar el hombro al Gobierno de España, legal y democráticamente establecido en las urnas, cuyo Presidente es todavía el señor Rodríguez. Pero esa derecha y oposición montaraz, ¿no acabará por mor de su ´maricomplejinidad´ y por la influencia de la Fundación Confianza, cayendo en brazos del Ejecutivo? Es que el Ejecutivo, gobernar, lo que se dice gobernar está demostrando que no sabe, no contesta, pero en lo de hacer caer a la oposición en sus ardides, argucias o trampas ya ha dado pruebas fehacientes. ¿O no?
N. b.: Hasta el rabo, todo es toro.
28-02-2010.
