(o “Por si vuesarcedes no han recibido el e-mail”).
En primer lugar, el DRAE, que dice:
(Del lat. etymologĭa, y este del gr. ἐτυμολογία).
1. f. Origen de las palabras, razón de su existencia, de su significación y de su forma.
Y después, mi señoría. Escribía, en el siglo pasado, nuestro buen amigo LIN YUTANG: “Hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja”. Y ¿qué quiere uno decir con esto? Pues que hoy, menda ´lerenda´ va a limitarse a ser espejo. Voy a transcribir, para vuesarcedes, un correo electrónico de esos de “arroba”, con mucho peso específico, que es más explícito que la Real Academia Española, y que da detalles acerca de la etimología de la palabra en cuestión. Mi señoría desconoce quién es el autor (si alguno de los lectores lo sabe y me lo comunica vía Comentario o similar, uno, de buen grado, hará nuevamente de espejo), pero puesto que su lectura me satisfizo, me iluminó, permítanme reflejarles su presunta luz para solaz y deleite de vuesarcedes, a quienes tanto quiero y tanto me odian por lo prolífero que literariamente es mi señoría. Por ello, y para no acrecentar su odio hacia mi humilde persona, aunque uno sea un genio, como lo es, no voy a hablar más por aquello de “calla, que tu silencio es descanso para los demás”. Transcribo:
«ORIGEN DE LA PALABRA GILIPOLLAS.TODA UNA LECCIÓN DE HISTORIA.
En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesaño entre el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, para más señas. Es una calle dedicada al que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, por los tiempos de doña Mariquita de mi corazón, cuando el duque de Osuna organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la crema social, para poner en el escaparate familiar a lindas damitas de la buena sociedad, como oferta casadera, las cuales acudían ataviadas con su miriñaque de fino muaré. A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de «pollas», que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) llevan, como sexta acepción, figurada y familiarmente, el significado de jovencitas, algo que
hoy se ignora, por amor del lenguaje, que en la actualidad se ha vuelto recio y tosco: la polla de entonces es la «tía» de ahora y las mentes malévolas sustituyen el significado antiguo por otro de morbosas connotaciones.
El tal Don Gil era un personaje de relieve (la prueba está en que tiene dedicada una calle) y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre, después de atender a los acuciantes problemas que su cargo de alcalde comportaba, se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre. Tenía dos hijas en edad de merecer, feotillas ellas, no muy sobradas de gracejo, y hasta un tantico tontuelas. Y se hacía acompañar por ellas a todos aquellos sitios a los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir. Él, en su fuero interno, acudía no como primera autoridad municipal, sino como primera autoridad familiar.
Tras la imponencia de unos bigotes municipales, se ocultaba un corazón de padre».
.. .. .. .. .. .. ..
Hasta ahí, la primera parte. Mañana, si son politicamente correctos, pagan sus impuestos, evitan la malversación de fondos, el blanqueo de capitales, la extorsión y otras picardías que vuesarcedes conocen y tal vez practiquen, puede que mi señoría tenga a bien ofrecerles la segunda y última parte, por si les mola. ¿O no?
23-04-2010.
