(o “Si establecen en copago, ¿yo, por las tardes, qué hago?”)
Nada, que no le dejan a uno dedicarse a fondo a resolver ningún problema serio y concreto. Ahora que estaba mi señoría ilusionado, junto con otros cuantos sabios – aunque de menos categoría científica, pero que los pobrecillos cumplen lo mejor que pueden-; ilusionado, reitero, con estudiar a fondo “la problemática del chocolate del loro”(cfr. “La suma de infinitos infinitesimales”), viene el joven éste vallisoletano, que dicen que es de León, y proclama paladinamente, o sea, “públicamente, claramente, sin rebozo” (sic dicit el DRAE) que va a congelar las pensiones, a reducir el estipendio de los funcionarios y abandonar la “norma de obligado cumplimiento” que el propio susodicho pucelano estableciera o estableciese con motivo de no sé qué elecciones. Por cierto, que mi amigo el poeta ha escrito sendas coplas a estos tres asaltos a nuestras economías, que mi señoría se las ofrece gratis y en primicia, con la promesa de que no las utilicen en las presuntas manifestaciones, huelgas parciales o generales, ni en otros eventos de índole análoga.
La primera: “Es que yo ya no me fío / y estoy hasta los cojones /de la obsesión de este tío / por bajarnos las pensiones”.
La segunda: “Te van a quitar el cinco / por ciento de tu salario / Defiéndete con ahínco / pobrecito funcionario”.
Y la tercera: “No creas que te van a dar / ´dos quinientos por parir, / que eso se ha acabado ya. / No tengo más que decir”.´
Y tras estos brotes poéticos, que eran verdes pero que amarronado se han, emerge otro problema: el del “copago”. Una joven ministra del Gobierno de España, cuyo Presidente sigue siendo todavía, y no sabemos hasta cuándo, el joven citado ´ut supra´ (¡cómo le gusta a mi señoría esto de ´ut supra´, ¿eh?! Repítolo “oportune et inoportune”. ¡Qué se le va a hacer…!), cuyo apellido es Rodríguez, por si vuesarcedes no habían caído; pues esa joven ministra ha dicho que lo del copago lo están estudiando, y uno aplaude que lo estudien, porque si lo establecen y lo publican en el BOE y luego hay algún tonto de los cojones que dice que “cuidadito con los coches, que tienen ruedas”, y vese, o sea, se ve el Ejecutivo obligado a rectificar, como en lo de las solicitudes de préstamos de los consistorios , es decir, de los ayuntamientos, estaría feo. Hasta el punto de que para un país aconfesional no sabe uno si iba a venir a cuento tanta fe… de erratas, claro. Y, por supuesto, rectificar es de sabios… equivocados, por supuesto.
Y de nuevo, los ripios al ´respetive´ de mi amigo el poeta, por no mandarle a hacer puñetas. Dice la copla cuarta: “Otra manía es el copago. / ¿Sin la médica visita / yo, como viejo, qué hago? / Si es mi tarea favorita…”.
Moraleja: que a ver si nos dejan trabajar en paz (“peace”, que se lee “pis”) a los genios y los sabios como mi señoría, porque si no, el pueblo llano las va a pasar… canutas, por no decir lo otro de las cuatro letras. ¿O no?
26-05-2010.
