(o “Cuatro copas para catar sendos exquisitos caldos”).
Ubicado se ha, hoy, mi señoría, no en la tercera, sino en otras más adentradas páginas del que ya he consagrado como mi periódico de cabecera y que es (¡abróchense los cinturones…!), nada más y nada menos que el ABC. Se refiere uno, en la fecha ´ut infra´, a las hojas 14 y 15, ambas inclusive. Concurren en ellas las conocidísimas firmas de Manuel Martín Ferrán, Hermann Tertsch, Carlos Herrera e Ignacio Camacho para decir, cada uno, lo que antojóseles ayer acerca de lo que querían escribir y escribieron. Ya se sabe que algunos de vuesarcedes no leen el rotativo en cuestión porque es dextrógiro o de derechas, monárquico o proclive a la institución de la corona, o sabe Dios por qué otras razones, más o menos ocultas, y es por ello que a mi señoría antojado se le ha traer a esta chirigota y ofrecérsela a esos ignaros, esta antología (del gr. ἀνθολογία, de ἄνθος, flor, y λέγειν, escoger) colección de piezas escogidas o más bien, de retazos y así, para que vean lo que es bueno, pues que siendo lectores o leedores de una pluma tan vulgar como la de uno, corren el riesgo de que vaya deformándoseles el paladar hasta el extremo de que les dé igual libar un añejo vino de excelente calidad que el que se escancia y vende a granel en tascas de andar por casa. Caten, pues, estas cuatro copas que ya les sirve mi señoría de muy buen grado.
Va el señor Martín Ferrán y escribe, en “Los actores”: ”Mariano Rajoy, que no lo hace bien en la oposición, puede ser un magnífico presidente de Gobierno”. Y lo explica y justifica.
Va el señor Tertsch y larga, en “El leviatán en la mercería”: “Los pobres comunistas chinos se enteraron por la Prensa española de lo generosos que habían sido”
Va el señor Herrera y suelta, en “Los Rancios republicanos”: “… Reivindicar hoy, en el siglo XXI, un periodo de sangre y fuego, convulso, vengador, irascible, intolerante e improductivo, no es más que mostrar la impotencia de quien no ha sabido digerir la historia propia”.
Y, por fin, va el señor Camacho y nos endilga, en “Escarnio”, a los que le leemos: “La excarcelación será ajustada a derecho pero desde el prisma moral se parece más al escarnio que a la justicia”.
Mi señoría, sumiller de corps, ya ha servido, con lo dicho, pequeñas porciones, para su cata, de los cuatro exquisitos caldos literarios de que se dispone en la bodega citada. Cátenlos vuesarcedes y, si gustan, recurran a los odres originales para saciar su apetencia de arte y placer periodístico. Merece la pena. ¿O no?
15-04-2011.
