Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

¡Si el PP arrimara o arrimase el hombro…!

(o “¡No se vaya todavía…, que habrá que hacer cuentas!)

Ya han pasado varias semanas desde que mi señoría, haciendo uso de sus derechos constitucionales y consuetudinarios, ambos inclusive, se dijo, dice: “Bueno, como me apetece que mi nombre salga en letras de molde, voy a escribir una carta y se la voy a mandar a un periódico, de tirada nacional, a esa sección que tienen casi todos los diarios impresos y que la suelen llamar ´Cartas al director´”.

Y dicho y hecho: se la envié (al Director, claro), pero, que uno sepa, hasta el momento no se ha dignado publicarla. Y, ¿saben por qué? Seguramente porque (aunque todavía no) en unos meses va a ser políticamente incorrecta. Claro, me metía con los del PP, y como dizque el “twenty” de noviembre son los que van a hacerse con los mandos, el baranda del rotativo que, para los incultos de vuesarcedes, es igual que decir el director del periódico citado ´ut supra´, mas cuyo nombre no he citado para evitarle daños y perjuicios que, sin duda, les habrá supuesto a sus lectores el no haberles dado a conocer una perla literaria, de índole epistolar, de tantos quilates artísticos e incluso churriguerescos como podrán comprobarán si siguen leyendo esta parla. Porque ahora es mi señoría la que va a facilitarles a vuesarcedes el acceso a un pedazo de carta que vamos… Es más: en este caso hasta le voy a poner título y todo, cosa que no hice cuando me dirigí al Director, valga la redundancia.

Miren vuesarcedes: para que vean que a uno no le asusta que el “twenty” de noviembre vaya a ganar los comicios, por mayoría absoluta, la derecha, la intitularé (a la carta, ¡coño!): “¡Qué pena que se vaya Rodríguez, con lo bien que nos ha ido con él!”. ¡A que eso es echarle…, bueno, valentía a la cosa! Así es que, sin más circunloquios, ditirambos o diatribas, así diría, con título y todo, la misiva:

“¡Qué pena que se vaya Rodríguez, con lo bien que nos ha ido con él!”

Señor Director: Aquí me tiene usted, desesperado, irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear porque he oído decir a los de derechas, a los del PP mismamente, que la fuerza pública debía haber actuado en la concentración y acampamiento de los “indignados” del 15 M en la Puerta del Sol (du Soleil para Sarkosy), como si don Alfredo (lo de don es porque uno no es militante del PSOE todavía), no supiera o supiese lo que tenía que hacer, si desalojarlos o no. (Usted verá, ¡con lo listo que dicen que es el señor Rubalcaba…!).

Los mismos, o sea, los del dichoso PP, critican al Gobierno por perdonar a Alemania y renunciar a pedirle más indemnización por la cosa esa de los pepinos, como si los pobres alemanes nos hubieran o hubiesen perjudicado tanto, advirtiéndonos lo de la E. coli. Y ha sido todo lo contrario: los españoles, incluidos los vecinos de Puerto Hurraco por supuesto, hemos de estar agradecidos a los tedescos de que nos hayan prevenido contra la epidemia pepinoverdulescatomatífera. ¿No? Más aún (por no decir ítem más): este lector cree modestamente que el pueblo alemán se ha hecho acreedor a que el pueblo español le envíe un presente a la señora o señorita Merkel, que podría consistir en un pepino de oro, de 24 kilates, de normal envergadura, que tal vez conviniera o conviniese que la entrega estuviera o estuviese a cargo de la señora o señorita Leire Pajín, ministra ella de Sanidad, Política Social e Igualdad (o sea, trivalente). Así, el acto sería de dama a dama, que no es lo mismo que “de oca a oca y tiro porque me toca”, pero que podía ser, por ejemplo, eso de “de dama a dama y comeremos mojama”. Claro, es un verbigracia, aunque de lo segundo tenga muy poca.

Y no le digo nada, señor director, de lo que hablan también los susodichos ´peperos´, que siempre son los mismos. Dizque si el Gobierno del Reino de España, cuyo es Presidente todavía el señor Rodríguez, no adelanta las elecciones , que eso va a ser “prolongar la agonía”. Pero, ¡coño!, ahora resulta que la derecha va a ser partidaria de la eutanasia. ¿En qué quedamos?

N. B. Ironía: “3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de los que se dice” (DRAE dicit).

Hasta aquí, el pedazo de carta que uno escribió en su momento y que si no me pronuncié por que se modificara o modificase la Constitución fue debido a que aún no le habían dicho nada ni la EU, ni la Merkel, ni Sarkosy a don José Luis, que si no… ¿O no?

30-08-2011.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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