(o “Si la enseñanza pública ayuda a la privada, ingenuos”).
Está por aclarar la génesis del fenómeno de merchandising o como se haya de decir, de camisetas verdes, que se ha llevado a efecto últimamente en las Comunidades Autónomas regentadas, ¡qué casualidad!, por el PP, particularmente en la de Madrid, pero es el caso que ha empezado a haber manifestaciones a favor de la enseñanza pública y en contra de la privada, siendo así que ésta siempre ha ayudado a aquélla, aunque los ignaros no acaben de entender el intríngulis de la cuestión. Mi señoría va a tratar de explicarle a vuesarcedes, por enésima vez, tendiendo n a infinito, que mientras más padres elijan para sus hijos que acudan a centros de enseñanza privada, mejor le va a ir a la pública en el sentido de que cuanto más disminuya el número de comensales mayor será el trozo de tarta que le corresponderá a cada uno de ellos.
Claro, mi señoría reconoce que el nivel intelectual y científico en que se mueve uno es tan alto para vuesarcedes, que ni se imaginan lo que acontecer puede a esas altitudes en que se mueve mi señoría, pero la verdad es que el tema de hoy, ¡joder!, es tan sencillo, tan simple que, a pesar de que algunos de vuesarcedes padezcan ´acarajotamiento senil´ y otros sean tontos de nación, alguno quedará normal… En efecto, como, por supuesto, vuesarced. Los tarados son siempre los otros, ¡qué coño! (Antes de seguir adelante, empero, quiero aclarar el significado que en esta parleta se le atribuye a lo de joder, que no es nada relativo a la cosa sexual y, por ende, no se refiere a «practicar el coito», que es un verbo intransitivo malsonante (el de joder), sino a su acepción de verbo transitivo que significa solamente molestar, fastidiar. Y otra aclaración pertinente, porque vuesarcedes siempre están pensando en lo mismo, es que el vocablo coño, que también se ha citado, no alude a la “parte externa del aparato genital de la hembra” sino que aquí se usa como una interjección que se utiliza para “expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado”. Estas aclaraciones las hace uno siguiendo las teorías del juez del Olmo, don Juan, que recientemente ha dictado una sentencia en que dice y justifica cómo llamar zorra a la esposa no constituye menosprecio o insulto, si quien utiliza este término lo hace “para describir a un animal que debe actuar con especial precaución”. Y como a uno le parece muy bien que queden las cosas claras, pues… éso).
Hay que decir que las camisetas verdes objeto de este ´negociete´, cuyo montaje describe hoy, en el ABC, edición de Madrid, págs. 12 y 13, la apreciada amiga de mi señoría, María Isabel Serrano, llevan la inscripción serigrafiada de “Escuela Pública de todos y para todos”, y se compran (las camisetas verdes) a 3 € o menos y se venden a 5 € o más, como pueden ver con más detalle en el reportaje de referencia.
Y mi señoría va a limitarse a explicarle a los lectores, o sea, a vuesarcedes cómo, en efecto, la enseñanza pública ayuda o contribuye a la financiación de la privada. Y lo haré por el método del caso, como si uno fuera o fuese, que no, alumno de Harvard.
Supóngase que:
La enseñanza de la Comunidad de Madrid cuenta, en el presupuesto de la Autonomía correspondiente para el año 2012, por ejemplo, para un nivel determinado, con una asignación de 1.000.000 € (sustitúyase por el número real). En ese nivel hay, en total, 200 alumnos, de los cuales 140 son de enseñanza estatal, 40 de enseñanza concertada y 20 de enseñanza privada. Si todos estos alumnos, los 200, fueran a centros públicos, la asignación presupuestaria, por alumno, sería de 1.000.000 / 200 = 5.000 €. Si, en realidad, 20 son de enseñanza totalmente privada, el ahorro para la Comunidad porque ellos no reciben, no se benefician de ese servicio es de 5.000 x 20 = 10.000 € .(Mi señoría está suponiendo que los ciudadanos no tienen desgravación fiscal por llevar a sus hijos a centros totalmente privados; caso de que la tuvieran o tuviesen –el ministro de Fomento, ese que ahora dizque citose en una gasolinera, que no en una electrolinera, para tratar de no sé qué evento ´presuntamente´ fraudulento, ¡válgame Dios, qué cosas hay que oir!; el ministro, itero, hasta se quejaba (?), hace unos días, de que tiene una desgravación fiscal por la citada circunstancia-, habría que efectuar la corrección correspondiente. Así pues, el ahorro por obra y gracia de que haya 20 alumnos que vayan a centros privados ya serían 10.000 €. De ahorro. Y con los 40 de enseñanza concertada algo habrá de ahorro por la diferencia entre lo que le costaría a la Comunidad darle el servicio educativo y lo que ella le abona a los centros concertados. ¿5.000- 4000 = 1.000 €/alumno y curso? Es una hipótesis; si no, corríjanse las cifras en lo que proceda. Pero si se cumple el supuesto aquí contemplado, el ahorro por no estar estos 40 alumnos de centros concertados en centros públicos, sería de 1.000 € / alumno x 40 alumnos = 40.000 € que sería lo que gastaría de menos la enseñanza pública. Pues bien, estos 40.000 € + los 10.000 € de antes son 50.000 €, es decir, que de 1.000.000 €, la enseñanza privada más la concertada han ahorrado 10.000 + 40.000 = 50.000 €, lo cual supone una ayuda o ahorro a la enseñanza pública de un 5 %, que puede invertirse en mejorar la calidad del servicio educativo de los alumnos que acuden a los centros de la enseñanza pública. ¿O no?
8-10-2011.
