(o “Cuando se da a entender lo contrario de lo que se dice”).
De vez en cuando, este ilustre autor que es mi señoría, envía –como les he dicho ya en algunas otras ocasiones– “comentarios” a noticias que aparecen en distintos periódicos digitales. Y así, esta mañana me he permitido mandar dos de tales comentos, con el seudónimo de SORT7643, a sendas noticias que publica hoy “Libertad digital”.
La primera de ellas lleva el título de “Wert se estrena repartiendo 12,2 millones para teatro, danza, música y circo”. Bueno, como saben vuesarcedes, el señor Wert , don José Ignacio Wert Ortega, es, no sé por qué, el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte de España. ¡Perdón! Mentido he. Sí sé por qué o el porqué: es el ministro responsable de esas tres carteras porque nombrado lo ha el nunca suficientemente bien ponderado (¡de nada, don Mariano!) Presidente del Gobierno actual, señor Rajoy , que ´eslo´, o lo es (lo de Presidente), no sólo del Gobierno sino del Consejo de Ministras y Ministros, ambos inclusive, y que Dios le ayude, porque en menudo lío se ha metido el pobre con eso de ganar las elecciones… Pero claro, allá él, porque “sarna con gusto no pica”. ¡Hombre!, molesto, molesto, lo que se dice molesto… Lo que ocurre es que mi señoría le solicitó, en tiempo y forma, alguna mamandurria o algo remunerado por el Estado, sin ánimo de lucro, por supuesto, y … what if wont rice, Catherine! Uno le dedicó a él (¿a quién va a ser, coño? Al señor Rajoy) por lo menos, que ahora recuerde, dos chirigotas: “Mi señoría se pide ahora un ministerio” y “Don Mariano, ¿qué hay de lo mío?”. Pero lo de hoy son los dos comentarios citados ´ut supra´.
Y ¿cuál ha sido el primero de esos comentarios, referente a la esplendidez del señor Wert? Pues éste:
«Conmovido está uno viendo cómo, a pesar de cambiar el signo del Gobierno, se sigue subvencionando con algo de pasta, como son esos 12,2 millones de euros, para el teatro, la danza, la música y el circo. Pero lo que ocurre es que a mí, antójaseme una cantidad ridícula, casi inane. El teatro, la danza, la música y el cirso se merecen mucho más. Téngase en cuenta que esta pasta (unos 2030 millones de pesetas, es decir, 2 millardos 30 millones de pelas) es una suma ínfima, sobre todo teniendo en cuenta que es un dinero que se concederá a personas, entidades, etc., que lo recibirán sin ánimo de lucro. Y eso es lo importante, que no haya ánimo de lucro. ¿A que sí? Por eso, si se pudiera o pudiese aumentar esta cantidad… Por ejemplo, hasta los 5 millardos… No me digan que hay gente en este país que no sabe qué es eso de los millardos… Menuda alegría que se iban a llevar los parados, los funcionarios, los pensionistas… Claro, es gente que aprecia el teatro, la danza, la música y el circo. Sobre todo, el circo.
Señor ministro, ¿no podría elevar en concreto estas subvenciones? El anterior Jefe del Gobierno, el señor Rodríguez, lo habrá hecho, creo yo.
¡Ande, hágalo, señor ministro…!» (Fin del comentario).
La segunda perla literaria que, a modo de comento, ha colgado mi señoría en la noticia titulada “177.470 parados más en enero”, también en Libertad digital, tiene el texto que sigue:
«Pero ¿qué son 4.500.000 parados en enero, si el ministro de Educación ha concedido 12,2 millones de subvenciones para el teatro, la danza, la música y el circo? Con 2 millardos 30 millones de pesetas para el teatro, la danza, la música y el circo, ¿qué más quieren los artistas? ¿Que esos 4.500.000 parados no son artistas? ¿Y usted qué sabe?
Ande, ande, que los españoles son unos quejicas o quejicosos, en el sentido de que se quejan demasiado, y la mayoría de las veces sin causa. ¡Menudos pillines…!” (Fin de la cita).
¿Excesiva dosis de ironía? Vuesarcedes y mi señoría sabemos que, con la que está cayendo (pero, ¿es que cae algo? No será un ERE andaluz…), la posología recomienda cantidades de este orden. ¿O no?
2-02-2012.
