(o “En este mundo cochino, ¿no hay premios para Ruphino”?).
No, si uno no dice que la Princesa no esté triste, la Princesa estará tristísima si lo dice el poeta, pero anda que mi señoría… Y bien saben vuesarcedes que no lo digo por la pasta, porque si hubiera o hubiese querido ser rico, con haberme metido a político, pongo por caso, ´poblema´ (sí, sin r. Siempre lo pongo así, para presumir de lo que no soy: de progre>); ´poblema´ , repito, resuelto. Pero es que a uno lo que menos le importa es la pasta. Mi señoría lo que quiere o, más aún, lo que anhela no es la pela, sino ser famoso, pero… that if you want rice, Catharine! O si no, 如果你想大米,凯瑟琳!, que, como todo el mundo sabe, es la forma de decir, en chino simplificado, lo de “¡que si quieres arroz, Catalina!» Lo que pasa es que vuesarcedes tal vez lo que más conozcan sea el chino tradicional, y entonces dirán 如果你想大米,凱瑟琳!, pero, vamos, que da lo mismo, porque tanto monta, monta tanto Isabel como Fernando. No, los rayos catódicos, no: son los Reyes Católicos. Hombre, mi señoría les aconseja a todos aquellos que hayan leído “los rayos catódicos” que se hagan ver sus pupilas y sus fondos de ojos por sus respectivos oculistas u oftalmólogos, ambos inclusive, si a mano viene y aunque esté feo decirlo (todos estos son latiguillos míos -y tengo más- que, como ya les he contado, quizá en demasiadas ocasiones, se trata de palabras o frases que se repiten innecesariamente en la parla), porque sólo tenemos dos ojos para toda la vida y hay que cuidarlos (es un consejo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, cuya titular es paradójicamente la señora Mato. Sin comentarios). Si los facultativos en cuestión estuvieran o estuviesen en huelga por lo de la no privatización de la Sanidad, acudan vuesarcedes a Urgencias, que estas cosas si no, se van dejando de un día para otro y pueden ser peligrosas.
Dicho lo cual, lo que quería mi señoría contarles en este día (y perdonen la cacofonía) es que a uno no hay quien le dé un premio ni de coña. Y el caso es que aquí no hay jornada en la que no se den, a troche y moche, o sea, a gogó, galardones (con una sola l, por supuesto), laureles, estímulos… Óiganme, que hablo en serio. En cualquier momento, le van a dar el Balón de Oro a Ronaldo, o a Messi o a no sé que otro señor. Sin ir más lejos, antier mismamente le cascaron el premio Cervantes a don José Manuel Caballero Bonard, con una dotación económica de 125.000 euros –aunque eso es lo de menos, porque ya me dirán vuesarcedes qué se puede hacer hoy día con tan exigua cantidad de dinero, estando la vida como está, que todo va subiendo ( menos según qué cosas, pero bueno…) Qué duda cabe de que el nivel de bienestar social se ha venido abajo, pero ¡de qué manera! Y con lo largo que son los meses… Con decirles que la UE parece que pretende ´febrerizar´ -en la modalidad de año no bisiesto– todos los meses del año, para ver si así se consigue, a nivel europeo, vencer la crisis que padecemos, sobre todo vuesarcedes, que hay que reconocer que lo deben estar pasando muy mal, con muchas carencias. (Lo de carencias no es que estén caras las cosas sino que los pobres tienen vuesarcedes que prescindir o carecer de muchas cosas de las que disfrutamos los ricos. (Cfr. “Los pobres, ¡que mal lo pasan!”) Porque nosotros, los que por la razón que sea –tampoco hay que meterse en muchas averiguaciones del origen de los fondos que uno ha-, nadamos en la abundancia o, en otras palabras, somos ricos, pues vamos tirando, pero anda que vuesarcedes, los menesterosos… Por eso, la medida esa de ´febrerizar´ los doce meses de cada año, que dizque quiere tomar la UE, y la de aumentar la vida media de los ciudadanos que, según se ha dicho, en la última campaña electoral les había prometido el señor Mas, senyor Artur o don Arturo, a los catalanes, si le votaban (hombre, no iba ser con b, ¿no?) y podían independizarse. Esos dos ingredientes, devotamente apetecibles, son unas excelentes medidas para insacular, con otras normas legales “ad hoc” que se les ocurran a los políticos, no sólo indígenas sino foráneos , y constituir así un excelente paquete para que no sólo los pobres sino incluso los paupérrimos lo pasen menos mal, teniendo siempre muy claro que para disfrutar de estas ventajas es “conditio sine qua non” ser catalanes o, al menos, charnegos … Claro que de lo de llegar a un nivel de bienestar como el nuestro, el de los ricos, de eso: “ni forgoten do peluco” , que debe decirse en sánscrito.
Y cogiendo de nuevo el hilo perdido, he de decirles y les digo, ¡qué puñetas!, lo del principio: que estoy triste como la Princesa del poeta. Y, ¿qué tiene mi señoría? Pues, ¡coño!, que no se me conceden premios de ningún tipo o índole, a diferencia de lo que le ocurre a cantidad de gente (y en ocasiones, hasta a gentuza), lo que pasa es que a uno no le gusta hablar mal de sus conciudadanos, aunque si mi señoría les contara o contase a vuesarcedes…
Así las cosas, uno va a tener que iniciar una campaña como estos señores de “la ola blanca”, en Madrid, que se manifiestan, con ocasión y sin ella, y que piden la NO privatización de la Sanidad… Y que están dale que te pego, y mi señoría no sabe mucho por qué… Si es que el consejero de la cosa, o sea, de Sanidad de la CAM, anda el hombre repitiendo por todas partes que «nadie ha dicho que se vaya a privatizar ese fundamental servicio social que es el de la salud». Pero los sanitarios, erre que erre. Digo yo que si no estarán asesorados por algún miembro más o menos jerárquico de alguna de las dos centrales mayoritarias de los Sindicatos, porque, ¿a qué vienen esas huelgas y manifestaciones, si todos están de acuerdo? No será que como unos gritan, otros tocan el pito, esotros portan pancartas con frases ingeniosas, aquestos emiten sonidos atronadores o percuten latas con instrumentos contundentes… Por supuesto, así no hay nadie que se entienda. Y eso les debe pasar…
Pues miren vuesarcedes, mi señoría, de entrada, va a limitarse a reivindicar pacíficamente el derecho que cree tener a que se le premie, se le agasaje y se le considere, porque llevo ya setenta y quince años esperando que me den algo y, salvo disgustos, nada. Y uno añora, o mejor dicho, anhela hacerse famoso como escritor y recibir premios, abalorios, parabienes, colgajos, o algún agasajo, ¡carajo!. Si es que si no, voy a caer en una depre de miedo. Se lo voy a confesar a vuesarcedes, pero no se lo comenten a nadie: a veces me siento como el amigo Bécquer, don Gustavo Adolfo, gran poeta él, en aquella rima que dice: “Mi vida es un erial / Flor que toco, se deshoja. / Que en mi camino fatal / alguien va sembrando el mal / para que yo lo recoja”. Que no, que uno, como es tan acaudalado, lo que anhela no es sólo la pela. Hombre, si hay que padecer alguna dolencia colateral o efecto secundario, resignaríame, por aquello de que “entre la fama y el dinero, la primera es lo segundo y lo segundo, la primera”. Eso, de entrada. Mas si mi merecida reivindicación no diera o diese el resultado que persigo, me vería obligado a recurrir a procedimientos más violentos, aunque, eso sí, siempre dentro de la ley. O mejor, con la leyen la mano. De ahí que mi señoría aconseje a la sociedad que me conceda algún reconocimiento a la meritoria y dilatada labor desarrollada, durante ochenta y cinco tacos (de almanaque) porque las cosas como son: me lo merezco. ¿O no?
1-12-2012.
