Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Estado de alarma, pero ¿a qué arma?

Ahora, las fuerzas vivas de este país, que es España, están como locas viendo si han de acordar que prosiga el ´estado de alarma´ o que acabe, y punto. Pero, ¿qué es eso del estado de alarma? Admito que estemos ´en estado´, pero a mi señoría le mosquea mucho lo del ´alarma´. Estarán vuesarcedes con mi señoría en que lo de ´al-arma´ suena a ´cojan las pistolas que la cosa va en serio´. Pero no hay que exagerar. Aunque, de cualquier forma, cuando el Ejecutivo está erre que erre con que en las Cortes les amplíen la situación esa, debe ser algo serio. Pero, ¿qué es en definitiva? Y uno, como es consciente de que el “acarajotamiento senil” que padece puede inducirle a ser proclive a continuar en ese estado o a abandonarlo, sin saber casi de qué se trata, se plantea averiguar de qué va el tema y si procede que uno se manifieste en pro o en contra de ese ´statu quo´.  Y para salir de la duda, le pregunto a un letrado y éste va y me cuenta que eso está claro en el Decreto. “En esa situación -me dice- el Gobierno puede modificar el CNI, activar los trámites de leyes como la de Educación o la de la eutanasia, modificar los plazos de instrucción general de la justicia…”. Pero eso, ¿lo puede hacer sin que se lo apruebe el Congreso de los Diputados? – le pregunto. “No –contesta el susodicho-. Y de ahí precisamente nace la duda de qué acontecerá ahora, cuando finalice la etapa de quince días que últimamente le concedió el Congreso de los Diputados y Diputadas (sí, es que el picapleitos a que recurrido he es socialista). Si de nuevo éstos aprueban que el estado de alarma continúe otros quince días, el Ejecutivo seguirá con los atributos que tiene ahora; y si no, se acabó lo de poder privarnos de derechos como el de la movilidad que, según la Constitución, tenemos los ciudadanos. Es decir, que si se levanta el estado de alarma, el Gobierno ya no podría impedir que salgamos a la calle cuando nos dé la gana y se acabaría todo ese tinglado actual de horarios para que salgan los niños y las niñas (¿ven?) de hasta los doce añitos, para que paseen los viejos y las viejas (¿se dan cuenta?)de más de setenta tacos, para que los deportistas salgan a correr, etc. Y nada de mascarillas, ni de guantes, ni de lavarse las manos antes de o después de, nada de eso. Pero claro, es que en una situación así el coronavirus seguro que se hacía el dueño del cotarro”.

Así las cosas, parece que ahora los diputados han de elegir entre estas dos alternativas: que los ciudadanos puedan hacer lo que buenamente les satisfaga, lo cual sería un caos; o que hayan de someterse a la omnímoda autoridad del Gobierno, lo cual… Bueno, a mi señoría se le antoja que sería otro caos, pero quizá de consecuencias menos catastróficas que el anterior. Ah, y los Ertes también entran en juego, aunque tampoco sé cómo. Y otra conclusión: que sigo sin saber qué es de verdad eso del ´estado de alarma´. ¿O no?

 

P. s. Solácense vuesarcedes con unos ripios que di el domingo y que están aquí. ´Pinchen´ sin miedo.

5-05-2020.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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