Cualquiera queda estupefacto tras saber que el general Hawk Carlisle, jefe del Mando de Combate Aéreo estadounidense contra el DAESH, el Califato del Estado Islámico en Irak y Siria, proclamó públicamente que había destruido con un ataque aéreo el cuartel general de los terroristas gracias al selfie de uno de los yihadistas que mostraba el edificio.
“Nuestros chicos estaban peinando las redes sociales y de repente se encontraron con la imagen de este capullo delante del centro de mando”, dijo Carliste sin que nadie le replicara que el capullo era él por revelar uno de los sistemas que, al cruzarse con las fotografías aéreas, descubren las bases terroristas.
Los miembros del DAESH usan como propaganda fotografías y vídeos de sus éxitos militares. Hasta ahora creían que casi siempre que perdían acuartelamientos se debía al espionaje interno, no a que su egolatría con los selfies.
En otros tiempos, como durante la II Guerra Mundial, el general Carlisle habría sido juzgado por alta traición y seguramente fusilado…
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