Ser empresario es hacer posible una transformación de la sociedad para lograr transmitir esperanza
(David López Royo, en El Correo de Andalucía).- Querer transformar siempre implica el comprometerse. No es posible TRANSFORMAR sin COMPROMISO. Sin dejar lugar a ninguna duda, el fundador del periódico El Correo de Andalucía, el cardenal Spínola, fue un comprometido con las causas sociales y, por ende, un transformador de la sociedad.
Su compromiso le llevó a percatarse de que era necesario un medio de comunicación activo y dinámico que contara lo que ocurría y, sobre todo, informara con coherencia a la sociedad de su tiempo.
La historia se puede escribir atendiendo a determinadas variables que dan vida a los acontecimientos que suceden. La historia relacionada con el cardenal Spínola es una historia llena de muchas variables que tienen que ver con el compromiso hacia una sociedad, en la que muchas personas eran tratadas de manera injusta. Informar y educar son dos variables fundamentales en el hacer del cardenal Spínola. Esto significa innovar y, junto a la innovación, hay que hablar de progreso: el cardenal Spínola fue, en su tiempo, un progresista social. Pero todo en él surgía de una fuerza interior. La FUERZA de la FE. Una fe que se nutría del amor infinito de Dios, de ahí su devoción hacia el Corazón de Jesús.
Conviene recordar y redescubrir la figura del beato cardenal Spínola.
Sirvan estos párrafos para introducirnos en lo que yo llamo la necesidad de transformar la sociedad.
Es verdad que, desde que la cabecera de El Correo de Andalucía, vio la luz han pasado casi 115 años; pero también es verdad que hoy tenemos situaciones -salvando la distancia histórica- que suponen muchísimo dolor para muchas personas, mujeres, hombres, jóvenes, niños, abuelos. La crisis económica está arrastrando a nuestra sociedad hacia un rumbo difícil de prever.
Como profesor de Sociología de la empresa me pregunto ¿por qué, si una empresa tiene en sus estatutos una vocación social ya que pretende crear puestos de trabajo y cuantos más mejor, y esto conllevara pago de impuestos (IVA, impuestos de sociedades, etc…); IRPF; Seguridad Social, etc…; en definitiva, recursos para generar riqueza social (educación, sanidad, infraestructuras públicas, etc…), nos encontramos donde nos hallamos?
Personalmente creo que deberemos de reflexionar sobre el modelo económico. No estamos en una simple crisis económica; estamos en un cambio de ciclo social. Quien sepa adaptarse al mismo y hacer que sus organizaciones se adapten al cambio podrán perdurar. El nuevo modelo organizativo debe de contar con una dimensión económica, apoyada ésta en lo que se podría denominar ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO.
Existe un libro que recomiendo y que debería ser tenido en cuenta como un tratado de referencia en todas las escuelas de negocio. Hablo sencillamente del libro del cardenal Reinhard Marx: El Capital, un alegato a favor de la humanidad.
Nos conduce el libro al redescubrimiento del capital humano como eje central de la sociedad y, en este caso, de la economía.
Si queremos transformar la sociedad con esperanza, el punto del capital humano es esencial. Sin tener en cuenta al mismo no se podrá regenerar con confianza y certeza el mundo en el que estamos inmersos.
Quien quiera «dotar a la sociedad -nuestra sociedad- de ESPERANZA» tiene, como nos recuerda el cardenal R. Marx, que ser una persona comprometida con la sociedad. El cardenal Marx sitúa a los pequeños y medianos empresarios que él conoce en esta dimensión.
«Quisiera decir aquí muy claramente que estos pequeños y medianos empresarios, que son muchos y que están personalmente implicados en un mundo globalizado muy competitivo para sacar adelante sus empresas, merecen toda nuestra gratitud. Son ellos los que realmente crean valores en nuestra sociedad, ponen bienes y servicios a nuestra disposición, forman aprendices y así ofrecen a muchos jóvenes perspectivas de futuro, aseguran con sus ideas y su valentía una situación económica pujante y crean puestos de trabajo» (MARX, R.: 229-230).
Considero que estas palabras tienen mucho que ver con el objetivo de informar que tuvo el cardenal Spínola cuando pretendía con este medio de comunicación interrogar para proponer nuevas formas de hacer y nuevos estilos de ser.
Esto nos certifica que El Correo de Andalucía tiene una misión que cumplir, y en esta misión es posible lograr que nuestra sociedad reflexione sobre lo que está haciendo con el fin último de poder TRANSFORMAR CON ESPERANZA.
Sin duda, la opción del Grupo Morera y Vallejo de hacerse cargo de este medio de comunicación tiene mucho que ver con lo que el cardenal R. Marx dice en su libro y con el espíritu que legó el cardenal Spínola. Ayudar a salvar 53 puestos de trabajo y, si se puede, generar en el corto plazo más oportunidades laborales tiene que ver mucho con la vocación social que toda empresa debería ejercitar.
Esto está unido a la dimensión emprendedora que todo empresario debería de tener; sí a una dimensión que emprende para innovar y lo hace pensando siempre en la riqueza del capital humano, porque el hombre precisa de un puesto de trabajo para que su dignidad no se vea maltratada y machacada. Un empresario con vocación innovadora debe de poner «como centro a la persona», el dinero es una herramienta necesaria, pero siempre necesaria desde la coherencia y el equilibrio. No pasa a ser el dinero el centro del proyecto; el centro del proyecto, desde el emprendimiento, es el capital humano. Esta dimensión nos la señala de manera nítida el cardenal R. Marx.
«Pero el capital no debe de convertirse en el becerro de oro alrededor del cual baila la humanidad. Y sobre todo el trabajo no debe someterse como mero factor de costo al capital. Al contrario: debe regir el principio de la primacía del trabajo sobre el capital. Este principio fundamental de la doctrina social católica con frecuencia ha sido mal interpretado. El papa Juan Pablo II explicó detalladamente lo que significa en su famosa encíclica Laborem exercens de 1981. Debe tener la primacía el trabajo porque el trabajo siempre es humano. El hombre posee el dinero, el capital, como objeto exterior a él. En cambio el trabajo es inseparable de la persona que lo realiza, está íntimamente ligado a ella. Por eso el trabajo humano es parte de la dignidad de la persona. Juan Pablo II lo expresa así: Las fuentes de la dignidad del trabajo deben buscarse principalmente no en su dimensión objetiva, sino en su dimensión subjetiva. Con ello el papa no niega en absoluto los derechos de los poseedores de capital. Tan sólo insiste en que los intereses del capital deben ceder cuando entran en conflicto con la dignidad del trabajo. Ningún beneficio justifica unas condiciones de trabajo indignas» (MARX, R.:234)
Ser empresario es hacer posible una transformación de la sociedad para lograr transmitir esperanza. Es muy urgente recomponer la sociedad, y la empresa tiene una gran responsabilidad en esta labor.
La nueva etapa de El Correo de Andalucía debería ayudar a transmitir los valores con los que este medio de comunicación fue creado, evidentemente adaptándose a los tiempos actuales; pero sin renunciar a los valores genuinos de una sociedad que vive en un cambio social de enorme transcendencia. En definitiva, se trata de ejercer una vocación solidaria en donde todos los ciudadanos podamos interrogarnos con lo que en El Correo de Andalucía se diga y se escriba. Si esto se logra se podrá asegurar que la vocación de una empresa innovadora es también la de ayudar a promocionar la solidaridad, y lo hará teniendo en cuenta lo que el papa Francisco señala en Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.
«La solidaridad es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada. La posesión privada de los bienes se justifica para cuidarlos y acrecentarlos de manera que sirvan mejor al bien común, por lo cual la solidaridad debe vivirse como la decisión de devolverle al pobre lo que le corresponde. Estas convicciones y hábitos de solidaridad, cuando se hacen carne, abren camino a otras transformaciones estructurales y las vuelven posibles. Un cambio en las estructuras sin generar nuevas convicciones y actitudes dará lugar a que esas mismas estructuras tarde o temprano se vuelvan corruptas, pesadas e ineficaces». 189.
Termino esta reflexión cambiando el orden de las palabras del título: LA SOCIEDAD TRANSFORMADA POR LA ESPERANZA; será este título el que me anime a hacer una segunda reflexión; para abordar más adelante, como tema central de posteriores reflexiones, el siguiente marco: el compromiso de las empresas con vocación de ayudar a construir una sociedad más justa y coherente.



