"Un moderno profeta vivo"

Un meteorito llamado Agrelo

Agrelo: "Los pobres son una fuente de sabiduría para no decir tonterías"

Un meteorito llamado Agrelo
Monseñor Agrelo

Agrelo: Si no vemos los pobres, negamos a Dios. La ceguera -la indiferencia- ante el dolor humano es una forma radical de negar a Dios, pues es negación de lo que Dios dice de sí mismo

(Manuel Cabada Castro).- Los meteoritos pueden verse con un poco de suerte brillar en el cielo nocturno para desaparecer de la vista poco después. El franciscano Santiago Agrelo es uno de ellos cuando ocasionalmente se da una vuelta por el «mundo feliz» europeo y se dirige a la impresionada concurrencia que le escucha hablando de las cosas que allí, o cerca de allí, en Tánger, donde ejerce como arzobispo, puede ver.

A finales del pasado otoño, invitado por el Foro de la revista «Encrucillada», compartió en Santiago sus vivencias y sentimientos en relación con el drama de los refugiados que, oprimidos por guerras y persecuciones, buscan por todos los medios una solución a algo que para cualquiera ser humano es absolutamente prioritario y muy fácil de entender: encontrar un pedazo de tierra libre para seguir viviendo con un mínimo de paz y dignidad.

Los profetas están ahí para denunciar abusos y para nos recordar en este sentido una una y otra vez que -tengamos o no una misma cultura, lengua, religión o color de piel- pertenecemos en definitiva todos a una misma humanidad y conforme a ello debemos mutuamente tratarnos. Agrelo es así un moderno profeta vivo, que remueve conciencias adormiladas y modos ensimismados de pensar y de sentir de los de abajo, de los de arriba o de los que habitan en cómodos lugares intermedios.

En su conferencia Ver para acoller (recientemente publicada en «Encrucillada») dijo cosas como estas, que les darán seguramente que pensar tanto a ateos inquietos como a supuestos creyentes satisfechos de sí mismos: «No se es ateo por declararse tal; no niegan a Dios los que dicen que no creen en el o que no saben si creen o no. Negador de Dios, negador del amor que es Dios, de la bondad que es Dios, de la misericordia que es Deus, es quien ignora el sufrimiento de los pobres».

Concluía, casi de la misma manera, su nada complaciente o políticamente correcto discurso así: «Si no vemos los pobres, negamos a Dios. La ceguera -la indiferencia- ante el dolor humano es una forma radical de negar a Dios, pues es negación de lo que Dios dice de sí mismo, de lo que Dios es: amor compasivo, amor misericordioso, simplemente amor».

Filósofos y teólogos de gran valía decían hace ya algún tiempo cosas así y el bueno de Francisco, el obispo de Roma, las proclama también hoy en día por su cuenta. ¿Dejó entonces la denominada «Europa cristiana» de ser tal? Es posible. En cualquier caso, ser o no ser cristiano -lo mismo que ser o no ser ateo, etc.- depende no de lo que uno dice que es o no es, sino de cómo se comporta en la vida. En cierto modo viene a ser esto algo semejante a lo que ocurre con el tema de los «puntos» del carné de conducir. Se pueden perder fácilmente con sólo andar por la vida segando o poniendo en peligro las vidas de los demás.

Poco después de redactar estas líneas, pudo el propio Agrelo ser sabedor de las mismas e indirectamente y, desde Dakar en donde asistía a la Conferencia Episcopal del Norte de África, me hizo llegar estas líneas suyas: «Cada vez que alguien me asocia con los profetas, me acuerdo de la burra de Balán, que siendo tan burra como las demás, recibió el don de hablarle al profeta y hacerlo con mucha sensatez. Creo que el Señor le dio también a esta burra de Rianxo algo de sensatez y no puedo hace más que agradecerlo. Los pobres son una fuente de sabiduría para no decir tonterías sobre lo que no podemos ver. Son libros abiertos delante de nosotros y hablan de las cosas que verdaderamente tienen importancia. Ya me gustaría agradecer a M. C. que me llamase meteorito y no burra hablante…».

Soy yo más bien el que quiero agradecer al profeta Agrelo desde aquí estas palabras suyas.

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Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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