Josep Miquel Bausset

Por un nuevo Pentecostés en la Iglesia valenciana

"Se han acabado las excusas de los que no quieren nuestra lengua en la Iglesia"

Por un nuevo Pentecostés en la Iglesia valenciana
Josep Miquel Bausset

El Misal traducido por l'AVL habría de ser aprobado para que los cristianos valencianos pudiésemos celebrar nuestra fe en nuestra propia lengua

(Josep Miquel Bausset).- El pasado 3 de marzo, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos envió al arzobispo Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, la nueva traducción en gallego, catalán y vasco de las palabras que se refieren a la sangre del Señor en el texto de la consagración del cáliz. Y es que desde el día 5 de marzo, primer domingo de Cuaresma, ha entrado en vigor en la Iglesia española, este cambio de las palabras de la consagración.

Es significativo (y normal) que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos enviara esta nota sobre la traducción del Misal Romano en castellano, a las tres lenguas del Estado, un texto firmado por el prefecto de esta Congregación, el cardenal Robert Sarah y por el arzobispo secretario, Arthur Roche. De esta manera el Vaticano reconoce explícitamente las tres lenguas que hay en el Estado, gallego, catalán y vasco, además del castellano. Sin que reconozca ninguna otra más.

Debido a la novedad que comporta el cambio de las palabras de la consagración del cáliz, la Congregación ha demostrado lo que es obvio y reconocido por todas las universidades del mundo: que la lengua que hablamos los valencianos (proscrita en el seno de nuestra Iglesia) y que coloquialmente llamamos valenciano, es la misma lengua que se habla en Tarragona, en Mallorca, en Andorra o en Binèfar. Es decir: la lengua que va de Salses a Guardamar y de Fraga hasta Maó. Por eso el Vaticano ha dejado muy claro que en la Iglesia no hay lugar para el secesionismo lingüístico, ni para jugar con la filología, inventándose lenguas.

Desde hace muchos años los obispos valencianos (a excepción del obispo Joseph Pont i Gol y Josep Mª Cases, los dos de Sogorb-Castelló) han impedido la introducción de nuestra lengua en la liturgia, esperando el momento (decían) que hubiese un consenso lingüístico para introducir el valenciano en la Iglesia.

Muchos cristianos valencianos nos pensábamos que después de la creación de la Academia Valenciana de la Llengua, el «problema» que ponían los obispos sobre la ausencia de una autoridad lingüística se habría acabado, ya que la AVL ha reconocido que los valencianos hablamos la misma lengua, y no otra distinta, que los catalanes y los mallorquines. Pero no ha sido así.

Las excusas para no introducir el valenciano (que es como llamamos coloquialmente al catalán) en la Iglesia, continúan. Pero ahora, con la nota de la Congregación para el Culto Divino, que no da ninguna versión en un «valenciano» diferente al catalán para las palabras de la consagración del vino, creo que se han acabado las excusas de los que no quieren nuestra lengua en la Iglesia.

El Vaticano, como la AVL, reconoce explícitamente que la lengua que hablamos los valencianos es la misma que la que se habla en Cataluña, en la Franja de Aragón, en Andorra o en las Islas Baleares, ya que solo da una versión, la catalana, y no otras versiones para las Islas Baleares o para el País Valenciano.

El arzobispo de València, que fue Prefecto de esta Congregación, sabe que el Vaticano no puede hacer el ridículo «inventándose» nuevas lenguas, como desean aquellos que niegan la unidad del catalán. Y por eso mismo la Congregación ha dado una única versión de las palabras de la consagración para a una misma lengua y no dos, como ridículamente hizo el gobierno de España cuando publicó la Constitución en catalán y en «valenciano», como si fuesen dos lenguas diferentes. O como continúa haciendo el Rey, con dos versiones «distintas» de su discurso de Navidad, o la Casa Real, la Moncloa y Renfe en sus páginas web, poniendo una versión en catalán y otra en «valenciano». Pero no poniendo una versión en castellano y otra en «andaluz».

Por eso la Congregación para el Culto Divino da una única versión para nuestra lengua de las palabras de la consagración del vino, con lo cual está reconociendo que no hay dos lenguas distintas, una que se habla en Cataluña y otra en el País Valenciano, como defienden los secesionistas lingüísticos.

De esta manera se ve claramente que el Vaticano no se inventa una lengua valenciana distinta de la catalana, como hacen aquellos que niegan la unidad de la lengua catalana y por eso quieren hacer un Misal en valenciano diferente del catalán. Aún no se han dado cuenta (o sí, pero absurdamente lo niegan) que una lengua y «la otra» son la misma.

Les pasa como al sargento que yo tuve a la mili, que decía que «las bombas caían por su propio peso y por la acción de la gravedad», que es lo mismo. Y es que los que niegan la unidad lingüística del catalán (pero no niegan la del castellano) y quieren un misal en valenciano que no tenga nada que ver con el catalán, son más militares que filólogos.

El Misal traducido por l’AVL, y adaptado al País Valenciano, que duerme el sueño de los justos en un cajón del palacio arzobispal de València, habría de ser aprobado para que los cristianos valencianos pudiésemos celebrar nuestra fe en nuestra propia lengua, proscrita por los siglos de los siglos.

El arzobispo de València publicó una carta pastoral hace unos meses sobre evangelizar la cultura. Pero primero, para evangelizar la cultura, la Iglesia habría de utilizar la lengua de esa cultura, un punto que salió aprobado en la Asamblea que organizó la diócesis de València hace unos meses. Y todavía estamos esperando la introducción de nuestra lengua en la Iglesia. Y por eso los valencianos hemos de dejar nuestra lengua a las puertas de los templos, ya que la liturgia es en castellano, salvo algunas honrosas excepciones.

Hace unos días, los ucranianos que viven en España, pudieron celebrar la Eucaristía en su propia lengua, en la catedral de València. Y también la colonia china de València puede celebrar la liturgia en chino, cosa que me alegra. Pero ¿cuándo llegará el momento que los cristianos valencianos podamos celebrar nuestra fe en nuestra lengua?

En una entrevista reciente, el arzobispo Antonio Cañizares decía que quiere que se apruebe el misal en valenciano y que la liturgia pueda ser en valenciano. Ahora es el momento que, gracias a la nota de la Congregación del Culto Divino, que tira al suelo las tesis secesionistas y reconoce la unidad de nuestra lengua, que los obispos del País Valenciano han de aprovechar para hacer realidad un nuevo Pentecostés en los cristianos valencianos. Que nuestra lengua se pueda oír en las catedrales de València, de Castelló de la Plana, de Alacant y de las parroquias que hablan la lengua de san Vicente Ferrer.

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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