De Juan Pablo II a Francisco: la reconciliación de la Iglesia con el sacerdote y poeta

La última primera misa de Ernesto Cardenal

El nuncio concelebró con el religioso su primera misa en 35 años, desde el dedo acusador de Wojtyla

La última primera misa de Ernesto Cardenal
De Juan Pablo II a Francisco: la reconciliación de la Iglesia con el sacerdote y poeta

El obispo auxiliar de la archidiócesis de Managua, Silvio José Báez, se acercó al hospital donde se encuentra el poeta, se postró ante su cama y le dijo: "Le pido su bendición como sacerdote de la Iglesia católica"

(Pedro Miguel Lamet).- La foto dio la vuelta al mundo. El sacerdote poeta y ministro sandinista nicaragüense recibía, de rodillas y con una sonrisa, la reprimenda del papa Juan Pablo II, dedo en ristre: «Debe usted arreglar su situación en la Iglesia«.

«Poder popular», «Iglesia popular», fueron algunos de los gritos proferidos durante la misa, mientras el Papa hablaba de unidad de la Iglesia. El pontífice, con su conocido carácter, pedía silencio desde una tarima tras la que lucían gigantescos pósteres de los héroes sandinistas y una pancarta en el aeropuerto: «Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución». Algunos hablaron de «provocación blasfema» y de «explotación política» de la visita, y hasta de «piratería electrónica», como dijo Radio Vaticano.

Fruto de aquella encerrona fue la suspensión a divinis de los ministros sandinistas que también eran sacerdotes como Miguel de Escoto, Fernando Cardenal, hoy fallecidos, y el propio Ernesto Cardenal, que al cabo de los años ha denunciado públicamente el flagrante pisoteo de los derecho humanos de la actual dictadura sangrienta de Daniel Ortega y su esposa, que han acabado represaliando también al poeta.

 

 

 

 

Pues bien el nuncio apostólico en Nicaragua, el polaco Stanislaw Waldemar Sommertag, se adelantaba la semana pasada a comunicar personalmente su rehabilitación a Cardenal, internado en un hospital a sus 94 años, y se ha ofrecido a concelebrar con él su primera misa en 35 años.

De igual forma, el obispo auxiliar de la archidiócesis de Managua, Silvio José Báez, se acercó al hospital donde se encuentra el poeta, se postró ante su cama y le dijo: «Le pido su bendición como sacerdote de la Iglesia católica«.

Sus ojos se enrojecieron con alguna lágrima. «Recé por él y le encomendé que le hablara al Señor para que nos auxiliara en los momentos difíciles que vivimos. Fue todo tan hermoso», dijo Monseñor Báez. El vídeo de esta eucaristía concelebrada desde la cama, me ha remitido el teólogo nicaragüense José Argüello es emocionante.

Finalmente el lunes 19 el nuncio hacía público un comunicado dando cuenta de la absolución «de todas las censuras canónicas impuestas» a Cardenal haciendo costar la obediencia prestada hasta hoy por el sacerdote, «sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral».

 

 

Difícilmente se puede esbozar en pocas líneas la poliédrica personalidad de Ernesto Cardenal. Nacido en Granada (Nicaragua) en 1925 renuncia durante la cruel dictadura de Somoza a una juventud bohemia y burguesa. Pronto cambió los burdeles de Paris y las novias más hermosas por la vida contemplativa.

Percibió una señal de Dios en una alergia física que se le producía hasta con un beso. El hecho es que se instaló en el monasterio de Gethsemani, en Kentucky, al lado de su maestro Thomas Merton. Tenía 32 años, era poeta, escultor y licenciado en Filosofía y Letras y había pasado largas temporadas en Nueva York y Europa. Así, del poeta nació el místico con raíces en San Juan de la Cruz, el Maestro Eckhart y Teilhard de Chardin.

De nuevo Dios actúa a través de la salida del monasterio trapense valiéndose de una úlcera de estómago. Creó la comunidad contemplativa y artística de Solentiname y se comprometió con el Sandinismo. «Era lógico que la causa de los pobres -decía- terminara con la incorporación a la revolución. Una expresión más de la coherencia del mandato divino».

Cosechador como poeta de grandes premios y conocido por poemas como «Oración por Marilyn Monroe» y su monumental «Cántico Cósmico» o «Telescopio en la noche oscura», es un creador de potente originalidad y ha estado varias veces a las puertas del Nobel. Pero en estos momentos y antes un Ernesto agonizante -me comunican que va perdiendo facultades- recomiendo sobre todo su mística, recogida en la antología prologada por Lucía López-Barralt y que tengo personalmente dedicada por el poeta.

Allí dice: «El amor es la única ley que rige el universo… La materia que rige el universo es amor y toda alma que Dios crea la crea enamorada». Y en «Telescopio»: «Me quisiste todo / dáteme todo pues«.

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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