Más de 27.000 fallecidos por la guerra contra las drogas promovida por el presidente Duterte

La Iglesia filipina apoya la investigación de la ONU sobre los asesinatos extrajudiciales

La Iglesia filipina apoya la investigación de la ONU sobre los asesinatos extrajudiciales
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte. EP

Aumenta la presión. La Iglesia católica en Filipinas ha acogido con satisfacción la decisión de Naciones Unidas de iniciar una investigación sobre los miles de asesinatos en el archipiélago relacionados con la lucha contra las drogas promovidos por el presidente Rodrigo Duterte. Esta investigación «ayudará a poner fin a los asesinatos extrajudiciales y garantizar la justicia a las víctimas y sus familias», ha señalado el obispo auxiliar de Manila, Broderick Pabillo.

En esta línea, el prelado ha instado al Gobierno de Duterte a que favorezca, «si no tiene nada que ocultar», la investigación que llevará a cabo el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. «Si el Gobierno se considera libre de toda sospecha, debe permitir que esto sea comprobado por una autoridad externa», ha subrayado, ya que, «si no lo hace, significa que tiene algo que ocultar».

El pasado 11 de julio de 2019, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas votó a favor de esta primera resolución sobre Filipinas, centrada en la violenta campaña antidrogas que se está llevando a cabo por parte del Gobierno. La petición, presentada por Islandia, obtuvo el voto favorable de 18 países. Entre los 14 en contra estaba el de China, mientras que 15 naciones, incluido Japón, se abstuvieron.

Según datos de la Policía Nacional de Filipinas, el número total de fallecidos es de 6.600, de los cuales 1.600 personas han muerto en los últimos seis meses. Sin embargo, los medios de comunicación nacionales y diversos grupos de activistas por los Derechos Humanos aseguran que el número de víctimas real se sitúa entre 27.000 y 30.000.

El Gobierno ha criticado duramente la elección del organismo de la ONU, calificándolo de infundado y como una violación de la soberanía nacional.

«Cuando potencias extranjeras quieren investigar los abusos contra los derechos humanos», ha apuntado Pabillo, «el Gobierno reclama la soberanía, pero cuando se trata de defender nuestros territorios y nuestra gente de China, permanece en silencio».

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Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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