Menéndez y Estrella, los únicos imputados vivos

Arranca el juicio por el asesinato del obispo Angelelli

Falleció durante los años duros de la dictadura de Videla

Angelelli, Enrique Ángel y otro s/homicidio calificado, tentativa de homicidio calificado, asociación ilícita agravada en calidad de autores mediatos y en concurso real, causa de lesa humanidad

La justicia federal de La Rioja arrancó esta mañana con el juicio por el asesinato del obispo Enrique Angelelli, perpetrado el 4 de agosto de 1976 mientras viajaba en auto desde Chamical hacia la capital de La Rioja, y que se intentó simular como si hubiese sido un accidente.

Ante el Tribunal Oral Federal de La Rioja se juzga al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, y al vicecomodoro Luis Fernando Estrella, dos de los cinco imputados originales, dado que los otros tres fallecieron.

La causa se tramita bajo la carátula «Angelelli, Enrique Ángel y otro s/homicidio calificado, tentativa de homicidio calificado, asociación ilícita agravada en calidad de autores mediatos y en concurso real, causa de lesa humanidad».

La acusación está a cargo del fiscal federal Horacio Salman y las querellas del ex juez Miguel Ángel Morales, abogado de la familia de Angelelli y de la Iglesia.

Morales señaló esta semana que no hay ninguna duda que (el obispo) fue asesinado«.

Para el abogado «la expectativa es que comience el juicio porque se están muriendo muchos de los imputados y testigos y tenemos el riesgo de que se profundice la impunidad».

El 4 de agosto de 1976, Angelelli y el ex sacerdote y amigo personal Arturo Pintos regresaban a la capital riojana desde la localidad de Chamical, luego de participar de una misa en memoria de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, quienes habían sido asesinados y que pertenecían a su diócesis.

Angelelli y Pintos viajaban en una camioneta Fiat 125 Multicarga, cuando a la altura de la localidad de Punta de los Llanos, a unos 100 kilómetros de la capital riojana, por alguna razón la camioneta no respondió y terminó volcando.

A raíz del vuelco, Angelelli salió despedido y su cuerpo fue encontrado unos metros más adelante sobre el pavimento, con los brazos en cruz, mientras que Pintos estuvo durante varios minutos inconsciente.

Sin embargo, testigos y el propio Pintos declararon después que fue un automóvil blanco, presuntamente un Peugeot 504, el que provocó el incidente al cruzarse por delante de la camioneta que conducía el obispo, quien supuestamente traía consigo el resultado de la investigación de los asesinatos que él mismo había encarado. Incluso, algunas versiones indican que los ocupantes de ese auto blanco bajaron y dispararon en la nuca del obispo.

La autopsia posterior confirmó que Angelelli murió a consecuencia de un golpe de elemento contundente en el hueso occipital, además de haber sufrido otras heridas y lesiones, incluida la fractura de varias costillas.

Sin embargo, durante la instrucción de la causa se estableció que Angelelli fue asesinado porque, desde julio de 1976, investigó por cuenta propia los homicidios de Murias y Longueville.

(RD/Agencias)

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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