ANALISIS

En España puedes asaltar impunemente una capilla cristiana pero quieren castigar la oposición al islamismo

Un grupo musulmán lanza un proceso judicial contra la libertad de expresión

En España puedes asaltar impunemente una capilla cristiana pero quieren castigar la oposición al islamismo
Javier Ortega Smith (VOX). EP

Hace años que la izquierda mantiene un curioso doble discurso en materia religiosa: promueve el odio al Cristianismo, tachándolo de retrógrado y machista, pero se muestra amistosa con el Islam (El Papa Francisco ‘bendice’ el Islam y no tiene una palabra en Marruecos para los cristianos perseguidos en tierras islámicas).

De la fascinación de la izquierda española con el Islam y de los dobles raseros escribe este 5 de abril de 2019 @ElentirVigo en Contandoestrelas:

Con la misma ligereza con la que te acusan de un delito de «micromachismo» si dedicas un piropo a una mujer, la izquierda defiende el uso del velo islámico y no se atreve a criticar la discriminación atroz que sufren las mujeres en los países de mayoría musulmana.

Y mientras aquí en Occidente hace todo lo posible por arrancar nuestras raíces cristianas, la izquierda considera respetable que haya países que tienen el Islam como religión oficial y que tratan a las minorías religiosas como ciudadanos de segunda, o incluso las someten a persecución.

Así mismo, la izquierda llama «libertad de expresión» a cualquier ofensa gratuita contra los cristianos, incluso a las más bestias, y a la vez llama «islamofobia» al mero hecho de criticar el Islam.

Proceso judicial a un dirigente de Vox por oponerse al islamismo

El último ejemplo de esta doble vara de medir lo hemos tenido en España estos días. Una organización musulmana denunció a Javier Ortega Smith, secretario general del Vox, acusándole de «un delito de odio» por haber pronunciado estas palabras en un acto público:

«Nuestro enemigo común, el enemigo de Europa, el enemigo de la libertad, el enemigo del progreso, el enemigo de la democracia, el enemigo de la familia, el enemigo de la vida, el enemigo del futuro se llama la invasión, se llama la invasión islamista».

Obsérvese que Ortega habló de «islamista», adjetivo que se usa para hacer referencia al extremismo islámico. Pero ni así (La vil jugada de Iglesias para hacer comulgar a los niños españoles con el islam en las escuelas ).

Por lo visto, ahora ya no sólo quieren que nos callemos toda crítica al Islam: tampoco quieren que nos opongamos a su versión más extremista. Este 4 de abril, multitud de medios publicaron que la Fiscalía investigará a Ortega para comprobar si existe ese «delito de odio».

Es decir, que se van a emplear recursos públicos en investigar si una persona cometió la osadía de meterse con el islamismo.

¿Esto sigue siendo España o estamos en Irán? La pregunta es muy adecuada si tenemos en cuenta que el creador de esa asociación musulmana fue candidato del partido ultraizquierdista Podemos y ha hecho declaraciones cristianófobas en las redes sociales (Una mezquita andaluza exige a España que pida perdón por derrotar al Islam en 1492).

La izquierda defendió el asalto contra una capilla católica…

Entraba dentro de lo previsible que algunos musulmanes intenten trasladar a España un entorno de intolerancia a toda crítica al Islam como el que existe en la mayoría de los países islámicos.

Lo que resulta llamativo de este caso es la ausencia de críticas desde la izquierda a ese intento de censura de ideas. Recordemos que cuando la concejala de Podemos Rita Maestre fue juzgada por asaltar una capilla católica, políticos y medios de izquierdas se escandalizaron de que esos hechos fueran a juicio e incluso justificaron el asalto con los más burdos argumentos.

Finalmente, fue absuelta en una polémica sentencia que dio barra libre para asaltar cualquier iglesia. Recordemos, además, que el pasado mes de octubre los partidos de izquierda apoyaron despenalizar las vejaciones a los creyentes, los ultrajes a España y las injurias a las Fuerzas Armadas. Medios afines a esos partidos se refirieron a esa votación como un avance en la libertad de expresión.

… pero ahora calla ante este ataque contra la libertad de expresión

Sin embargo, la cosa cambia si el ofendido es el radicalismo islámico. Cuando una asociación musulmana intenta censurar una crítica al islamismo, la izquierda política y mediática se queda silenciosa como una tumba. Es más: ayer los medios progres cargaban sus tintas no contra la asociación denunciante, sino contra el político denunciado.

Cada vez que la Asociación de Abogados Cristianos hace una denuncia contra actos de cristianofobia, los medios de izquierdas hablan de «grupo ultracatólico». Ayer ningún medio progre llamó «grupo ultraislámico» al que intenta impedir el derecho de crítica al islamismo.

Antes bien, las noticias parecían diseñadas para dar a entender que el mero hecho de ser investigado por la Fiscalía ya convierta a Ortega en culpable. Ni presunción de inocencia, ni libertad de expresión ni tolerancia. Cuando se trata del Islam, la izquierda cambia el relativista «todo vale» por un autoritario «cállate la boca».

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