El cádavez de De Pedis, en un ataúd triple

Abierta la tumba del mafioso relacionado con el secuestro de Emanuela Orlandi

A la apertura asistió el hermano de Emanuela Orlandi, la joven de 15 años desaparecida en 1983

Abierta la tumba del mafioso relacionado con el secuestro de Emanuela Orlandi
De Pedis, Enmanuella Orlandi y la basílica de San Apolinar

El osario que se encuentra en la iglesia de San Apolinar también será inspeccionado

La tumba del mafioso Enrico De Pedis, el jefe de la banda de la Magliana asesinado en un ajuste de cuentas en 1990 y enterrado en la iglesia de San Apolinar de Roma, fue abierta hoy por orden de la Fiscalía romana, que investiga la desaparición en 1983 de Emanuela Orlandi, hija de un empleado del Vaticano.

La sepultura, construida en la cripta del templo en mármol y al estilo de las de los papas, fue abierta tras el acuerdo alcanzado por el Vicariato de Roma y la Fiscalía de la capital, cuyo fiscal adjunto, Giancarlo Capaldo, investiga el caso Orlandi, la joven de 15 años que desapareció el 22 de junio de 1983 cuando se dirigía a la escuela de música de San Apolinar.

La apertura se realizó en medio de un fuerte dispositivo policial y la iglesia fue acordonada para evitar la entrada de los numerosos fotógrafos, periodistas y curiosos concentrados en el lugar, a pocos pasos de la plaza Navona.

El féretro fue trasladado a un patio de la iglesia, donde había sido colocada una carpa, donde se produjo su apertura.

Según la abogada de la familia Orlandi, Nicoletta Piergentili, el cadáver de De Pedis se encontraba en un ataúd, a su vez colocado dentro de otro, y éste dentro de otro, de la misma manera que los papas son enterrados dentro de tres féretros.

Según fuentes judiciales, en el interior del féretro sólo se encontraron los restos de un hombre, al que los agentes de la policía científica encargados del caso identificaron como Enrico De Pedis, lo que fue posible gracias al buen estado de los mismos.

La policía científica, según las fuentes, tomó restos del cadáver, así como de la tumba, que serán analizados.

Según la abogada Piergentili, el osario que se encuentra en la iglesia de San Apolinar también será inspeccionado.

De momento, el féretro con los restos de De Pedis continuará en la cripta de la iglesia y en fechas próximas será trasladado a un cementerio de Roma, presumiblemente el de Prima Porta.

A la apertura de la tumba asistieron los abogados de la familia del mafioso y el hermano de Emanuela Orlandi, con la esperanza de que el caso de la desaparición de la joven se resuelva de una vez por todas.

El caso Orlandi fue relacionado -sin nunca probarlo- con el atentado contra el papa Juan Pablo II en 1981 en la plaza de San Pedro del Vaticano a manos del terrorista turco Ali Agca, y sobre el mismo ha aparecido en numerosas ocasiones la pista de la banda mafiosa de la Magliana, de Roma.

La desaparición de Orlandi conmovió a la opinión pública italiana, entre otras cosas por ser hija de un funcionario del Vaticano y porque el supuesto secuestro se lo atribuyó el «Frente de Liberación Turco», que pidió la liberación de Alí Agca.

Ali Agca en varias ocasiones aseguró que la joven estaba viva y que vivía en Europa.

En 2005, la examante de De Pedis, Sabrina Minardi, dijo en un programa de televisión que fue el mafioso quien secuestró a Orlandi y que si se quería solucionar el caso bastaba con abrir la tumba y ver quién estaba enterrado.

En 2009 confesó a la Fiscalía de Roma que ella fue la encargada de introducir a la joven en su automóvil y llevarla hasta el lugar donde le dijo su amante. Sobre el paradero final de la joven dijo, en esa ocasión, que lo desconocía.

El mafioso De Pedis, también conocido como Renatino, fue asesinado en la romana plaza Campo dei Fiori en un ajuste de cuentas el 2 de febrero de 1990.

En un principio fue enterrado en el cementerio «Verano» de Roma, pero después la viuda del mafioso, que al parecer fue un generoso benefactor de la Iglesia, logró que fuese trasladado a San Apolinar, iglesia que dirige actualmente el Opus Dei.

El los últimos años se desataron periódicamente polémicas en Roma sobre la oportunidad de que un mafioso estuviera enterrado en un iglesia, lo que puso en aprietos al Vicariato de Roma, que, deseoso de poner fin al caso del incómodo «inquilino», llegó a un acuerdo con la Fiscalía para exhumar el cadáver y aprovechar esto para que sea enterrado en un cementerio de la capital.

 

Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

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